La guerra de los egos disfrazados

Lo que aquí os desvelo, amigos, además de ser verídico a más no poder, encierra una crueldad infinita que sólo los que estamos aquí, empantanados, en medio de esta guerra absurda, podemos apreciar y que plasman de una manera magistral los amigos de Noñoño en este post llamado No compitas, que os recomiendo encarecidamente para entender en su completa magnitud.

El primer año de vida maternal, como una servidora estaba en la parra (ahora también, que conste, pero los daños y perjuicios me han hecho más resabiada) cuando llegaron las fechas navideñas en la guarde me comentaron eso de: “Mami (como no se pueden saber los nombres de todos nosotros, el mami les viene siempre estupendamente), tienes que traer a la niña disfrazada de pez. Nada complicado, le pones una escamas de tela a una camiseta azul y ya está… ¡No te compliques!“.

Vale, pues según oí el ¡No te compliques! pensé que era sincero (ERROR!)  y tal cual, el día anterior a la fiesta, le cosí a la camiseta de rigor en cinco minutejos, y sin mucha gracia, la verdad, algo parecido a unas escamas de tela de colores que me dio mi suegra y que al principio me parecieron maravillosos.

Pero claro, al llegar a la guardería y sentar a mi criatura marina junto a sus amigos, las lindas escamitas de manufactura “self-made” se convirtieron en unos espantosos colgajillos deshilachados que iban perdiendo tela y sustancia a su paso, que ni flotaban ni nada y que resultaban especialmente patéticas al lado de los maravillosos trajes de besugos y peces espada de gomaespuma de los demás mini-críos.

Aquel fue el primer impacto para mi poco curtido ego maternal. “¡Mala madre, mala madreeeeeeeeeeee! ¡Pero mira cómo llevas a la niña, por dios! ¡Si parece un espantapájaros en vez de un pez!” Oía yo en mi cabeza insistentemente mientras hacía que me divertía viendo aquel desfile del carnaval de Las Palmas: pulpos rosados con todos sus tentáculos, estrellas de mar a las que no faltaba ni una patita gomaespumada, o incluso caracolas de color marfil con cangrejitos incluidos en el pack, vamos, una pesadilla. Y yo, con lágrimas a punto de resbalar por mis mejillas de tez “adolescentoide” miraba a mi pequeña, embutida cual choricillo recién empaquetado, en sus mallas y camiseta azules de la Cadena Q, muy barata oigan, y aquellos pegotes colgantes, ella tan feliz, y que le importaba todo un comino y medio porque su único afán era llevarse a la boca uno de esos colgajos y llenarlo de babas espumosas. Lo típico de esa edad, vamos…

Total, que tras una hora de tortura china, salí de aquella fiesta odiando más a la humanidad y preguntándome qué demonios era aquello. ¿Una trampa? ¿Una prueba para madres modernas que además de ser supermajas también deben saber hacer un traje de pez que ni comprado en el Corte Inglés? O mejor, ¿un concurso para demostrar las habilidades de corte y confección de las abuelas? ¿Ehhhhhhh? Que esa es otra, que habría que demostrar ahí quien se encarga de los trajes y tener un sello de autenticidad, tipo: “Vale, es feo, pero me lo ha hecho mi madre, y no mi tía Puri!”. Amigos, amigas madres, yo os pregunto desde lo más hondo de mi corazón y casi con las vísceras en la mano: si os dicen que nada complicado, ¿por qué demonios no les hacéis caso? ¿Qué hay que demostrar, quién tiene la suegra que mejor cose?

Y así, con esta indignación, esta duda, esta incomprensión mezclada con frustración he ido pasando los años hasta llegar al tercer año de guardería. Con menos tiempo, menos ganas de complicarme y menos idea de qué demonios hacer que nunca. Y de nuevo: “Uy, nada, nada, mamis, no os compliquéis, les ponéis unas mallas y una camiseta de colores y ya está! Si para ir de elfo no hace falta nada más…” ¡JA! ¡JAAAAAA! Que el día que lo vi ahí en la circular, y apuntado en su cartulina de colores brillantes, me dije: este es mi año, no hay que currar. Guay, porque voy de culo… Y tan feliz… Pero no. Debe ser que el resto de padres leen otras circulares, o hablan con otras profesoras distintas a las mías… O mejor, ¡que se pasan por el forro lo que les dicen! Porque ya han llegado a mis oídos rumores de ciertas madres insurgentes que andan anunciando la complejidad digna de un máster o de un módulo en el FP del disfraz de elfo de sus criaturas. Y ya la tenemos montada…

El año pasado, en el que las criaturas tenían que ir de estrellas (¡no os compliquéis, mamis!), la superamiga Violeta y yo, envalentonadas por el fracaso estrepitoso de nuestros respectivos atuendos de piscifactoría (vamos, este año no volvemos a hacer el ridículo por nuestros santos…!) nos animamos a manufacturar con destreza y cogimos con ahínco nuestra Singer y una tela brillante muy apañada. Y tampoco fue tan mal. Aunque he de decir que al menos mi estrella fue más un tomate espachurrado que un astro fulgurante. Pero ¿sabéis qué? ¡Que me dio igual! Que fuimos tan contentos con nuestro intento casero de ser buenos padres manitas, que no damos para todo y que, no, no hacemos los mejores disfraces del mundo, pero hacemos una imitación del mono capuchino que tira “p’atrás”, oye…

Que nooooooo, que me niego a competir,  ¡que no me da la vida, por dios! ¡Que no voy a entrar en el “y tu madre más”! (O solo un poco…) Que se empieza en el primer año de guardería y se acaba con el concurso de Cono de construcción de volcanes, ocho noches sin dormir, y movilizando a toda la familia para que el puñetero volcán eche lava de verdad ¡¡¡¡¡¡Pasoooooooooooo!!!!!!

Esta vez mi criatura seguirá asistiendo en plan precario-malamadre-nomedaeltiempoparamás: un elfo en paro y venido a menos al que le seguirá importando un pito el disfraz de su compañero siempre que haya patatas fritas para deglutir masivamente. Mientras, como familia unida de clase media y poco talento como diseñadores de moda, asistiremos a la pasarela Cibeles de elfos y demás seres encantados del bosque, voladores, del mar, de montaña, de temporada primaveral, con orejas punzantes, y hasta habrá algún padre que aparezca vestido de orco (que eso ya es por joder, vamos, porque tengo yo la vida como para buscarme también el disfraz a juego con la niña… ¡Anda ya!)

Amigos, amigas, seres que tenéis criaturas y no tenéis más huevos que disfrazarles…¡Que no os compliquéis…!

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19 thoughts on “La guerra de los egos disfrazados

  1. Ahhh, quién no ha pasado por una de estas. El guaje es muy pequeño todavía, pero yo me enciendo cada vez que hay una fiestita. Además, es que parece que nos están retando continuamente desde la guardería: este año prescindieron de hacer halloween (“es que el tema del miedo lo queremos tratar en otro momento”) y decidieron hacer la fiesta de la vendimia. Ahí es nada: unas albarcas, unos bombachos y un pañuelo, poco más, nos dijeron!!! Nosotros, que somos del norte, tuvimos que tirar de google para estar seguros de lo que eran unas albarcas.

    Al final fue con unas zapatillas choni-glam al más puro estilo CR7 y un invento hecho con restos del traje de madrileño del San Isidro del año pasado y un par de pañuelos de fallero, uno como pañuelo cabecil de cuatro picos y el otro como faja (pobre, es tan pequeñín).

    Lo bueno es que el guaje es tan guapo, que ponga lo que se ponga, me lo quieren comer las profes!!! 😀

    Muy buen post!

    1. Jajaja, muchas gracias paparracho! Me he imaginado al pobre con esa pinta y no sé si me ha dado penica o risa, jejejejejeje, que lo importante es la intención!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
      Un abrazo!

      1. Cuidadín, que el guaje iba impecable… según lo cuento, parece que no, pero daba el pego de vendimiador completamente!!!! Ya te pasaré una foto 😛

    2. jolín, paparrachín, siempre eres el primerín!! 🙂

      Al final estaba muy guapo de vendimiador, y con 4 trapos. Lo peor hasta ahora de manualidades de la guarde fue nuestro dibujo del guaje… fantasmal es la palabra! :O

  2. Ay, calla, calla, que este año Lapequeña estrena vida social en la guardería y tiene que ir tuneada de Ángel. De Ángel!!! Intentaré adecentar una tela blanca a modo de túnica y una coronita de espumillón que se quitará en el minuto cero con cinco de la performance. Si veo que no se me da, mari, le pongo unos rulos y una varita de domador de circo y argumento que me he liado. Anda que no.

    1. Mari, tengo unas alas de ángel preciosas, pero las tengo apalabradas a mi hermana, si no volaban hasta tu keli para sacarte del entuerto… mi madre me pondría un espumillón en la cabeza y tirando que es gerundio, jejejeje
      Seguro que va guapísisisisisisisisima de todas formas!!!

  3. Sabio consejo, yo me he dejado absorver por el temible “Clan de madres festivaleras y trabajicos caseros”, mi primera experiencia fue traumática y mi sentimiento de mala-madre dañino donde los hubiera. Casualmente fue con un disfraz de pez, al que quise darle un toque realista y hacer escamas de plástico transparente, aprendí:
    -El plástico no se puede coser con las inexertas puntadas de una madre poco dada a la costura.
    -El pegamento extrafuerte de contacto normal no pega en el tejido pero sí une parasiemprejamás dedos, frente y plástico.
    -Fijar plástico al tejido con fixo garantiza pérdida segura de escamas en pleno desfile.
    -Por las noches ponen unas pelis antiguas muy chulas.
    -Nunca mais dejaré un disfraz para última hora.
    -Liderar el temido clan a costa de perder muchas horas y desgastarme mentalmente.

    Soy así de radical, o me paso o no llego.

  4. Qué decirte, por suerte no me he visto en esa tesitura. Simerpe me ha tocado fácil, marinesro o pastorcillo o similar. Y por 8 eur en el chino apañado-. Y los demás parecido.

    Pero me creo a pies untillas lo que cuentas, ya me llegará. Es como lo de las bolsas de cumpleaños, etc. Y encima absurdo, porque ellos, tan pequeñines, van felices con lo que sea.

  5. Ayyyy, qué miedito. Yo que de momento sólo tengo que preocuparme de llevarme la teta puesta y un par de pañales cada vez que salgo de casa, en unos pocos meses me encontraré con estos mismos problemas. Pobrecita mía, el ridículo que le tocará hacer… si sujeto los bajos de los pantalones con imperdibles!

  6. Yo de momente no tengo dichos problemas… pero cuando llegue el momento lo tengo muy claro… no me complicaré la vida y recurriré mi hijo irá vestido por una madrequerecuperaloirrecuperableyquevivalaimaginación! ;)))) La vida ya es demasiado complicada de por sí y empezar con estos rollos en la guardería no es plan!

    Besazos

  7. El disfraz de estrella de mi hija fue tan cutre y me senti tan culpable que para carnavales llame a la abuela y la puse a trabajar, (a ella y a su Singer por supuesto) y mas o menos compensamos con su disfraz de pulpo, pero horror!!!!!!!!!!, para el disfraz de elfo no está la abuela (ni tampoco su Singer), están de vacaciones, asi que veremos el cutre disfraz de elfo que habré podido hacer entre toma y toma de su hermano.
    No te preocupes, juntamos a las niñas, o mejor dicho nos juntamos nosotras para animarnos mutuamente.
    Besitos

  8. En mi caso, aun no me han dicho de que tiene que ir disfrazada ni si se tiene que disfrazar siquiera. Menudo cambio.

    Ah y yo estoy muyyyyyyy orgullosa de mis mallas de la tienda Q y mis colgajos de tela de colores, eso si, después de la fiesta para tirarlo…

  9. ay qué cruz lo de los disfraces en el cole!! por qué a cada ocasión que se tercia meten a los padres (perdón, madres) en semejantes berenjenales? yo que tú me iba al chino de la esquina y sanseacabó 🙂

    ps: una pedorreta grande y gorda para los padres y madres que se toman cualquier cosa como una carrera del “yo quiero más a mi hijo que tú al tuyo”.

  10. Me parrrrrtoooooo!!! tomo nota para el futuro (este año me libro).

    Tengo una amiga q es así d apañada ella. Hace un par d días me dice q está haciendo figuritas y al preguntar q qué figuritas, me dice: con el niño, para el Belén de casa… casi me caigo de culo!. Ya no es q le dé tiempo a hacer los disfraces a mano y le queden súper chulos (hace un par de semanas el de castañero con su mandil y todo d tela de rafia y sí, yo tpc sabía lo q era la rafia ésa…), q tenga 2 hijos pequeños, q trabaje fuera de casa y q se ocupe de su casa ella sola, sino q además, le da tiempo a hacer brownies caseros y las figuritas del Belén, pero así, por gusto!

    Además, es buena amiga y saca tiempo para verte y tomar algo de donde sea. Al nacer mi niña ha traído una canastilla con cositas hechas por ella, unas toallas a las q les ha cosido unas cintitas de color rosa… Otra amiga ha visto el regalo y ha dicho: joer, esta tía es una profesional!

    En fin, genial pa la q pueda y quiera y ORGULLO pa la q no quiera complicarse!!!

  11. Jaja, sabio consejo, aunque para mí ya es tarde, me han absorbido y hoy en día pertenezco y lidero “El clan de las madres festivaleras” en su versión creativa.
    El resultado del primer disfraz de la guarde (bueno en plural, que tengo gemelas), casualmente de pez, me hizo tanto daño al orgullo de madre que aprendí:
    -No dejar la confección y creación para el último momento.
    -Confiar en el buen coser de mi suegra que es modista.
    -Las escamas de plástico son muy realistas pero puñeteras a la hora de coserlas o pegarlas.
    -La cola de contacto normal no pega plástico y tela, pero sí une parasiemprejamás dedos, plástico y frente de madre.
    -El fixo pegado a la escama y cosido a la tela queda cutre y te deja en evidencia, vamos que el pez se desescama solo en pleno desfile.
    -Nunca mais.

    Saludos!!!

  12. Cuando leo estas cosa, no veas lo que me alegro de que el mío no vaya aún a la guarde, pero lo tendré en cuenta para el año que viene, porque con mis nulas cualidades para la costura, o voy buscándome costurera remunerada o voy a batir el récord de mala madre. 😉

  13. Jamia bienvenida al club de las madres estresadas con los disfraces. Pasaté por mi blog y empieza a vivir el momento pero ya en el cole. Ah y te enviaré un mail con la foto de nuestro “proyecto de otoño”, esta vez el aplauso nos lo dieron a nosotros, uy perdón a NiñoNinja por SU proyecto 😉

  14. Si es que uno llega del hospital con el peacico carne y no sabe qué coño hacer (si le levanto las piernicas para quitarle la mierda del culo, ¿se le romperán las piernicas?).

    Y luego van pasando los años, y ya sabes que no se le rompen las piernicas por alzárselas, pero pasa otra cosa y la cagas de nuevo.

    Así nos criaron, así criamos. Y todo lo demás es literatura tan barata como los libros de autoayuda, que solo ayudan al autor y al editor.

    Y un día empiezan a volver a casa por Navidad, y te traen un regalo… y empieza la época en la que son ellos los que eligen mal y la cagan.

    Esto es lo que se llama el Ciclo Eterno.

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