Aves nocturnas, y por muchos años

Yo, por las noches, me pongo el pinganillo y oigo la radio. Desde hace, como poco, 20 años. Siempre. Y hemos superado todo juntos, problemas, insomnios, viajes, etc. Duerma donde duerma, siempre llevo mi radio y mis auriculares. Un poco como un tic maniático, costumbre de loca con gatos o contar losetas mientras andas… Pues sí. Lo reconozco.

Cuando estuve viviendo en Alemania me ponía la radio local para coger el aire bávaro o conseguir eso que decían de que durmiendo aprendías más que de día. No funcionó por arte de magia, aunque nunca sabré si ayudó o no a que aprendiera alemán. Cuando empecé a tener pareja pensé que lo iba a tener que dejar… esas cosas que se piensan al principio (también conseguía estar depilada siempre, esas cosas del principio…). Hasta que vi que él se ponía sus programas de fútbol y tan feliz. Asunto solucionado, cada uno con la suya. Cuando tuve a mi hija pensé que iba a tener que dejar la costumbre porque lo mismo no la oía con la radio puesta (malamadre in action total), pero tras las primeras dudas, los berreos de 300 decibelios, y ver que la vida seguía aún con niña adosada, mi adorada y fiel compañera de almohada siguió conmigo.

He ido cambiando de programas según la época y según los deseos de los directores de cadenas, a los que detesto en muchas ocasiones, pero siempre intentaba que tuvieran dos elementos:

– Que fuese en formato conversacional, solo música no me vale.

– Que fuera divertido y/o de miedo. Como dice Alaska, no quiero más dramas en vida

He intentado evitar por todos los medios:

– las tertulias políticas, por ofuscadoras y porque acabo llamando de todo a alguno, o a todos, los colaboradores.

– “Hablar por hablar”, aunque éste ha caído algunas veces, y yo no sé los demás pero para mí es imposible conciliar el sueño pensando si el que llama está siendo sincero o se está inventando la trola de su vida cuando dice que está enrollado con su tía, que a su vez, tiene un lío con el jefe de su mujer… Ufff, pasooooo. Siempre me imagino a la locutora, en esos silencios tan elocuentes, reprimiendo un ataque de risa cuando el interlocutor le comenta llorando que no llega a chuparse los dedos de los pies (cuando no otras cosas más escondidas…)

– Fútbol: alguna vez he escuchado de refilón programas y tela, igual de ofuscados y enfadados que las tertulias políticas pero encima por algo tan absurdo como el fútbol (con perdón). Ni de coña, gracias.

– Los programas de música dance/trash/etc: muy mala para dormirse, al menos para mí.

Así que con estas premisas, cada noche duermo con el transistor junto a la almohada o los podcasts ahora, y han pasado por mis orejas todos los episodios del mítico Historias de miedo de Juan José Plans, de RNE, La Rosa de los Vientos antes de que muriera Juan Antonio Cebrián, casi toda la trayectoria de Iker Jiménez en la Ser, que me ha reír muchísimo, cosas que ha hecho Toni Garrido de madrugada, el Si amanece nos vamos, las retrasmisiones de los Oscar, los programas de madrugada del Cine de lo que yo te diga de la Ser, el programa de Tuñón hasta que le echaron de Radio Nacional, y muuuuuchos más que seguro que se me quedan ahí almacenados en el cerebro.

Como también he sido consumidora enfervorecida de la tele en mis años más tiernos, estoy segura de que la mezcla de televisión ochentera y radio nocturna sin control ni parental advisory tendrá, o debe estar teniendo, efectos secundarios devastadores en mis circuitos cerebrales.

Estoy segura de que la radio, salvo catástrofe en la programación y que desaparezcan los podcasts para siempre, me acompañará siempre.

Y aquí os dejo una canción que escuché anoche y que me quedé con las ganas de traer al blog.

¡Feliz viernes!

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14 thoughts on “Aves nocturnas, y por muchos años

  1. Hay que inventar el guasap con audio ya, eso sí que amenizaría la velada con risas contínuas XD
    No dormiríamos un carajo pero y lo divertido que sería decirle al marido: Cariño, hazme un hueco que venimos a la cama. Y él: ¿Quiénes venís? Y tú: Yo y las maris. Y ale, los 5 de cháchara en la cama aunque nos separem muchos kms (MAD-BCN-Mierdapueblo) jajajajaja

  2. En mi adolescencia sí que recuerdo haber escuchado al butanito muchas veces en la cama, pero la verdad es que perdí la costumbre de escuchar la radio de noche hace mucho tiempo.

    De día sí que la he escuchado más, pero sobre todo en los frecuentes viajes. Vamos cargados de discos y mp3, pero siempre encuentro alguna excusa para escuchar la radio. Si era de tarde, La Ventana mientras la llevaba Gemma Nierga. También tocaba muchas veces el programa de cine y por las mañanas, era muy de Gabilondo. Buenos tiempos aquellos.

    Ahora, hace un tiempo ya que renuncié a las radios generalistas porque aunque no sean programas políticos, es difícil estar un rato sin escuchar boletines informativos y por mi salud mental, evito que me cuenten lo mal que va todo para no caer en depresión. Radio 3 a todas horas, y asunto resuelto!

    1. Ufff, yo me pillé hace un año o dos ya un mosqueo que no veas cuando me cambiaron toda la programación y locutores de RNE. Y tuve que volverme a la Ser que había dejado de gustarme. Y ahora ando ahí, buscando, y también refugiándome en Radio 3, pero no a todas horas, me recorro todo el dial. Y lo que nos queda aún!!!
      Un abrazo!

  3. Yo de adolescente, en Montevideo, sí que escuchaba mucho la radio por la noche, aunque tuve que dejarlo porque eran programas de estos en tono humorístico y me daban unos ataques de risa incontrolables que me impedían conciliar el sueño. Ahora ya escucho la radio en el trabajo o cuando hago las tareas de casa. Pero musiquita, mayormente. La radio es mágica.

    La canción no la conocía pero me ha gustado mucho. Un besote!!!

  4. A mí me gusta oír la radio, sobre todo por las mañanas, en el coche, pero reconozco que para dormir, me cuesta tener algo en la oreja, me altera más que relaja, así que las veces, que lo he intentado, al final he desistido…Con la tele como el sonido es más lejano, me cuesta menos dormirme, de hecho, me resulta fácil, sobre todo últimamente, jejeje
    Un besote amiga!!

  5. La única persona que he conocido con esta costumbre es mi abuela. Ya no lo hace por el alzheimer, pero se pasó años escuchando un programa de radio de un cura que hablaba sobre jardinería por las noches.

    1. jajajaja, me estás llamando abueleta??? Oye, ese programa no lo he pillado yo nunca, pero mira, lo mismo me a no ser tan atea recalcitrante y/o mantener vivas mis plantas! jajajajaja
      Un abrazo! por cierto, ¿ha nacido ya o no? Me tenéis en un sinvivir que lo sepáis! XD

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