VDLN: Idiosincrasia

En mi casa somos muy de Astrud. Y aunque su momento fue más bien hace unos cuantos años, para mí siguen estando muy vigentes, y a veces, en momentos así tontainas me los pongo y me hacen sentir bien.

Porque en el océano de inmensidades, de mensajes profundos y alevosías, estos tipos tan raros y entrañables decían cosas tan absurdas y rotundas como este misterioso hombre en España. Y se quedaban tan panchos.

No por nada se les conocía por hacer lo que les deba la gana o “putoamismo” al poder. Pero también por perlas como ésta que para los amantes de Battiato como yo pues tiene mucho encanto:

Pero que un grupo te cante así que todo le parece una mierda, menos lo vuestro, pues a mí, que os voy a decir, me conquista.

Y sobre todo, a mí me ayudaron a tomarme estas cosas del amor como si de una canción suya se tratara: bastante surrealista, con dos acordes y una voz fría y desapasionada, incluso desafinando en ocasiones, pero muy pegadizo. Alejado de armonías complicadas, de estribillos manidos, aquí me encontraba con algo diferente que también tenía mucho encanto.

En resumen, a mí Astrud me enseño que lo bueno es hacer lo que te de la gana, pasártelo bien, cantar con falsete siempre que se pueda y a ponerse rebequita de lana cuando hace pelete.

¡Feliz fin de semana!

Viernes dando la nota

El Viernes dando la nota es un carnaval de blogs dedicado a compartir música cada viernes. Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.

Cuentos de verano: dentro de un volcán

 

Subir la montaña más alta para bajar a las profundidades del volcán.

¿Qué hay dentro de ti que merezca salir a la superficie?

¿Qué hay dentro de ti que nunca dejas que aparezca?

A veces soy volcán sin darme cuenta. Y cuando todo parece tranquilo por fuera, dentro emergen los efluvios de un drama galopante. Y me revuelvo, me interrogo, ¿qué me pasa? ¿qué diablos tengo ahí dentro que me va ahogando lentamente sin apenas darme cuenta? Y la inquietud te retumba entre ceja y ceja, y el desconcierto deriva en desazón, en angustia.

Y va despertando una rabia que avanza vibrante, pulsando en mi interior, una lava ardiente y que rebota entre mis costillas con violencia contenida, como sin llamar mucho la atención. Pero sin parar.

La ansiedad. Eso que me genera sentir esa humareda saliendo por mis orejas es tal que a veces me gustaría ser capaz de aniquilarme. O de explotar de una vez. De ser yo misma el volcán que llevo dentro. De no ser nada.

Y tú, ¿qué escondes en tus entrañas?

VDLN: Si algún día te pierdes…

…Cierra los ojos.

Escucha la música y vuelve conmigo.

Aquí descansaremos mientras el mundo gira.

No necesitamos nada más.

Solo cierra los ojos y sigue la música.

Hasta llegar a casa.

Viernes dando la nota

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Cuentos estivales: No te mueras en verano

Nadie debería morir en verano.

Sé que suena ridículo, y que nunca viene la muerte de buen grado. Pero este calor ralentiza tanto los sentidos que ni para morirse está listo uno.

Ten piedad de nosotros, que es la época de las siestas, de los suspiros a las cuatro de la tarde. La de los abanicos aleteando y las sombras en las que se para el tiempo. La de los chorretes por los helados derretidos. La de las lecturas de la última hoja del periódico. La de no saber ni en qué día vives. La de los niños durmiendo sin ropa sobre ti en el sofá.

No es momento para morirse.

El verano no es momento para nada. El reloj parece no querer moverse. Y la pereza nos invade. Ni para respirar fuerte. Mucho menos para dejar de hacerlo.

Los problemas son distintos en verano. No se ven las cosas de la misma forma mientras el cuerpo busca sobrevivir al calor (o al aire acondicionado). No deben tomarse decisiones trascendentales. No te enfades en verano.

No cambies de look bajo los efectos del sol. No des la vuelta a tu vida durante estos meses.

Espérate a que salgan los coleccionables en septiembre. Y empieza tu dieta con la vajilla de Hello Kitty y las columnas de Pérez Reverte en formato posavasos. Apúntate a la cuota anual de ese gimnasio y entonces sí: vía libre para lo que tú quieras.

Pero antes, ojo con lo que haces.

En serio. No te mueras en verano.

VDLN: Escucha la vida mientras pasa

Es bueno estar cansado a veces, bajar el ritmo, no tener el piloto siempre encendido.

¿Qué ritmo queremos seguir? ¿Quién nos lo marca?

¿Para qué?

Despacito. A ritmo lento. Cierra los ojos y déjate llevar por el tarareo… Ya vendrán las prisas.

Pero ahora, descansemos. Y saboreemos unos minutos de vida lenta, ahumada, cálida y de la que se pega a la piel…

Vida de la que se escucha mientras pasa.



VDLN: Haz que merezca la pena

Sí, ya sé que está todo hecho unos zorros.

Que no lo ves nada claro y que vamos a peor. Ya lo sé.

Que el mundo se va al carajo.

Que el camino está plagado de piedras, trampas y minas anti-persona. Y todo va mal.

Que en la vida pasan cosas jodidamente malas. Pues sí. Y a veces, hasta nos pasan a nosotros. El ser humano es capaz de los peores actos inimaginables.

Sí.

Pero en medio de todo ese caos, en medio de las tragedias, del horror y de los traumas, entre tanta lamentación y queja, hay ocasiones en las que el hombre también es capaz de lo mejor, de lo más bonito, de coger lo feo y aún a pesar de estar tremendamente tocado y casi hundido, dar forma a lo más bello. De ayudar a otras personas, de dar luz, de servir de algo a pesar de todo.

Haz que todo esto valga la pena.

Pensarás que estoy diciendo estupideces y que me he leído El secreto hace poco, o algo similar. Pero no. Lo que ha pasado es este hombre que toca el piano… Descubre a James Rhodes. .

Y haz que valga la pena.

Hagamos algo que merezca la pena.