VDLN: Life crisis

¿Acaso no es la vida entera una enorme, gigantesca y maravillosa crisis?

¿Acaso la incertidumbre no es nuestro estado natural y la certeza esa meta a la que nunca llegaremos?

¿ Y si la vida es esto? ¿Y si siempre estamos en crisis con nosotros mismos?

Porque según pasa el tiempo, cada día, la crisis se convierte cada vez más en mi constante.

Y, oh maldita sea, cómo la estoy disfrutando…



VDLN: Bailando

Vivimos en un constante baile. Y a mí que no se me da muy allá esto de menear las caderas me ha tocado hacer el esfuerzo mayúsculo de ejercitar, al menos, un poco la cintura. Por eso de esquivar los golpes, vamos.

Nos pasamos el día en lucha. Alerta y con los puños arriba, cual boxeador preparado para un embiste. Y bien que hacemos, porque los golpes te llegan. En forma de ganchos, de despistes, de juegos de manos.

Y hala, ya está el baile montado.

Y parecería que lo más efectivo es golpear y punto, dejar ko al adversario.

Pero resulta que tras dos buenos mandobles te das cuenta de que es más importante un buen par de pies que te hagan girar a tiempo.

Y bailar al ritmo de lo que te vaya pasando.

Viernes dando la nota

El Viernes dando la nota es un carnaval de blogs dedicado a compartir música cada viernes. Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.

VDLN: Pausas

Ve despacio. 

No des nada por sentado. 

No des el camino por sabido.

Para de vez en cuando para repasar lo andado.

Disfruta de lo que vas recorriendo, despacio. Con pausas y con tiempo.

Despacio.
No te dejes llevar por el mundo. Que no mira lo suficiente, no respira apenas, no valora el tiempo y la experiencia. Pero tú no eres el mundo. Y sabes que necesitas parar, ir despacio.
Para poder hacer realmente lo que quieres.
Y sobre todo, para no terminar haciendo lo qur no deseas.
Feliz descanso


VDLN: Idiosincrasia

En mi casa somos muy de Astrud. Y aunque su momento fue más bien hace unos cuantos años, para mí siguen estando muy vigentes, y a veces, en momentos así tontainas me los pongo y me hacen sentir bien.

Porque en el océano de inmensidades, de mensajes profundos y alevosías, estos tipos tan raros y entrañables decían cosas tan absurdas y rotundas como este misterioso hombre en España. Y se quedaban tan panchos.

No por nada se les conocía por hacer lo que les deba la gana o “putoamismo” al poder. Pero también por perlas como ésta que para los amantes de Battiato como yo pues tiene mucho encanto:

Pero que un grupo te cante así que todo le parece una mierda, menos lo vuestro, pues a mí, que os voy a decir, me conquista.

Y sobre todo, a mí me ayudaron a tomarme estas cosas del amor como si de una canción suya se tratara: bastante surrealista, con dos acordes y una voz fría y desapasionada, incluso desafinando en ocasiones, pero muy pegadizo. Alejado de armonías complicadas, de estribillos manidos, aquí me encontraba con algo diferente que también tenía mucho encanto.

En resumen, a mí Astrud me enseño que lo bueno es hacer lo que te de la gana, pasártelo bien, cantar con falsete siempre que se pueda y a ponerse rebequita de lana cuando hace pelete.

¡Feliz fin de semana!

Viernes dando la nota

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Cuentos de verano: dentro de un volcán

 

Subir la montaña más alta para bajar a las profundidades del volcán.

¿Qué hay dentro de ti que merezca salir a la superficie?

¿Qué hay dentro de ti que nunca dejas que aparezca?

A veces soy volcán sin darme cuenta. Y cuando todo parece tranquilo por fuera, dentro emergen los efluvios de un drama galopante. Y me revuelvo, me interrogo, ¿qué me pasa? ¿qué diablos tengo ahí dentro que me va ahogando lentamente sin apenas darme cuenta? Y la inquietud te retumba entre ceja y ceja, y el desconcierto deriva en desazón, en angustia.

Y va despertando una rabia que avanza vibrante, pulsando en mi interior, una lava ardiente y que rebota entre mis costillas con violencia contenida, como sin llamar mucho la atención. Pero sin parar.

La ansiedad. Eso que me genera sentir esa humareda saliendo por mis orejas es tal que a veces me gustaría ser capaz de aniquilarme. O de explotar de una vez. De ser yo misma el volcán que llevo dentro. De no ser nada.

Y tú, ¿qué escondes en tus entrañas?

VDLN: Si algún día te pierdes…

…Cierra los ojos.

Escucha la música y vuelve conmigo.

Aquí descansaremos mientras el mundo gira.

No necesitamos nada más.

Solo cierra los ojos y sigue la música.

Hasta llegar a casa.

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Cuentos estivales: No te mueras en verano

Nadie debería morir en verano.

Sé que suena ridículo, y que nunca viene la muerte de buen grado. Pero este calor ralentiza tanto los sentidos que ni para morirse está listo uno.

Ten piedad de nosotros, que es la época de las siestas, de los suspiros a las cuatro de la tarde. La de los abanicos aleteando y las sombras en las que se para el tiempo. La de los chorretes por los helados derretidos. La de las lecturas de la última hoja del periódico. La de no saber ni en qué día vives. La de los niños durmiendo sin ropa sobre ti en el sofá.

No es momento para morirse.

El verano no es momento para nada. El reloj parece no querer moverse. Y la pereza nos invade. Ni para respirar fuerte. Mucho menos para dejar de hacerlo.

Los problemas son distintos en verano. No se ven las cosas de la misma forma mientras el cuerpo busca sobrevivir al calor (o al aire acondicionado). No deben tomarse decisiones trascendentales. No te enfades en verano.

No cambies de look bajo los efectos del sol. No des la vuelta a tu vida durante estos meses.

Espérate a que salgan los coleccionables en septiembre. Y empieza tu dieta con la vajilla de Hello Kitty y las columnas de Pérez Reverte en formato posavasos. Apúntate a la cuota anual de ese gimnasio y entonces sí: vía libre para lo que tú quieras.

Pero antes, ojo con lo que haces.

En serio. No te mueras en verano.