Un día me hago pandillera, avisados estáis

A vueltas con el día a día, con la realización personal, con la maternidad responsable, con la crianza con apego, con ser una buena madre, con las bragas Palominos dichosas, con mi (vida) entre paréntesis y con la crisis esta que nos han metido entre pecho y espalda precisamente los que siguen teniendo pasta, hay días como hoy en los que me comería viva, con pelos y todo a lo Ozzi Osbourne, a más de uno, en los que me cago en las políticas de recortes sociales (y en los políticos en general) y en cómo están convirtiendo un mundo medianamente llevadero en un olla de presión de las antiguas, de esas con el pitorrillo negro bailando encima, sí, de esas que pitan de sobre nuestras cabezas como diciendo “voy a explotar y os vais a enterar de lo que es una buena crisis, tontosdelculo”.
Y así, con los ánimos encendidos, este viernes (oh, dios, y qué me pongo???) voy a tener el placer de participar en una mesa redonda sobre conciliación laboral que organiza Netconcilia, una red social creada en torno a este tema y a la cual yo me dirigí presurosa para compartir con ellos mi encabronada visión de la supuesta conciliación. Y ellos, tan majos (no saben lo que hacen) van y me invitan a departir un rato sobre mi asunto preferido del momento.
Ahora mismo tal cual, para pensar en algo positivo que aportar tengo que hacer un poder y ponerme la camiseta de persona optimista, porque solo me salen improperios a lo adolescente de barrio marginal en plena ebullición hormonal.
Y es que es muy jodido asumir muchas cosas de esta sociedad en la que vivimos.
Una de ellas es que cuando te pasa lo más bonito del mundo mundial, que jamás hubieras podido imaginar que fuera a pasar a ti, (a ti que no te gustan ni te han gustado nunca las criaturas reptantes y babeantes), también te pasan fenómenos paranormales (y subnormales también, pero bueno, no quiero injuriar, que luego me arrepiento), tan de otra galaxia que de un golpe y sin previo aviso te ves con el papelón de tener que echar por tierra años y años de sacrificio para hacerte un huequito como profesional remunerado, o de no ver a tu criatura más que con el culo en pompa mientras duerme porque llegas a las mil, o de verte relegada a un trabajo del inframundo, muy por debajo de tus capacidades, pero en el que no se te exige nada, porque nada vales.

Uffff, a veces os aseguro que me haría pandillera (la novia del jefe, del matón buenorro todo lleno de tatuajes, al que llaman “el Leopardo” y que se peina con tupé a pesar de estar demodé total y que yo no paro de decírselo, pero claro, como es hombre, solo me quiere por mis enormes… perdón, que se me va), me liaría a mamporrazos con el mundo y me pintaría marcas de guerra bajo los ojos, porque este mundo hay días que me pone contra las cuerdas y, os lo digo, es o él o yo. 

Pd. por cierto, mi plan para controlar el mundo no pasa por enrolarme en una banda, tranquilos…

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13 thoughts on “Un día me hago pandillera, avisados estáis

  1. Esta frase parece hecha para mi:
    “de verte relegada a un trabajo del inframundo, muy por debajo de tus capacidades, pero en el que no se te exige nada, porque nada vales”

    Eso si, llego a la guarde, veo a mi sol y ella me ilumina todo el día. Ains….

  2. Imagino que después de soltar todo lo que has soltado te has debido de quitar un enorme peso de encima. Es cierto que hay días en los que parece que todo es una auténtica mierda y dan ganas de salir corriendo y meter la cabeza bajo el suelo y pasar de todo y todos… pero es una solución que no te puedes plantear ni por un momento si de verdad te quieres quejar y menos aún si ya has dado el paso ese de ser un sólo ente independiente y tienes pequeños entes dependiendo de tí. Está claro que esta sociedad que componemos no puede seguir así y para cambiar y mejorar necesita de el trabajo y compromiso de todos los que la componemos. Estoy segura que vas a estar genial en los coloquios de estos días, ya me contarás ( o contarán).

    1. jejeje, no, la verdad es que no me lo planteo… pero hija, a veces se te cae la sonrisa de la cara de tanto ponerla ante todo lo que se ve pasar por delante…
      Ya te contaré, o te contarán! jjj
      🙂

  3. Pues a mí me parece muy saludable quejarse y cabrearse, que empezaba a pensar que eso de la crisis era casi una bendición para ayudar a la gente a ser más cretivos, más fuertes, más… Destapar el pitorro de la olla debe ser mejor para el hígado que tener que sonreír siempre. Por cierto, veo que no soy la única a la que le gustan los tipos malotes 😉 ¡Suerte en los coloquios!

  4. amiga, cabréate y da todos los mamporrazos que hagan falta porque se los tienen merecidos. yo te sigo. En mi empresa, por ejemplo, dan teletrabajo a hombres (y ya son tres) con novias a distancia, y nos lo rechazan a las madres que lo hemos pedido para ayudarnos con esta dichosa conciliación. ¿quién lo entiende?
    Quiero verte en esa mesa redonda. ¿Netconcilia la colgará en su web?

    Si hay que soltar tacos para que las cosas cambien, pues se sueltan, joder.
    Un abrazo y un beso grandes.

    ps: el viernes, ya sabes, pelu, pegote de rimel, vestido mono, y a por ellos! 🙂

  5. Ánimo pandi mía, que tú puedes! Suelta sapos por esa boquita de piñón y que el mundo sentere de cuán feas están las cosas. Yo tengo pendiente un post sobre conciliacion pero es que me temo taaaaaaanto….
    Seguiré presurosa tus gritos de hidra y tus improperios bien llevaos.

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