… que me quede como estoy

No puedo entenderlo. Nunca he tenido problemas con Yacom, hasta ahora. Y tampoco es que ahora sea un problema grave. Es tan solo un movimiento que no llego a entender.

Desde hace cuatro años tengo el servicio de ADSL y de teléfono con ellos. Nada que objetar.

De repente, la semana pasada me envían un sms diciéndome que mi pedido de ADSL está preparado y que SEUR me va a entregar mi nuevo equipo en 48 horas.

Como yo no había pedido nada,  y últimamente estoy teniendo problemas con mi número de móvil porque aparece en bases de datos de otras empresas, me pareció que debía ser un error.

Aún así, llamé a Yacom después de buscar su tfno de atención al cliente por medio mundo y dar con varios, todos desconectados, conseguí hablar con ellos. Una amable señorita me indicó que se trata de una campaña de renovación de equipos para que, palabras textuales, «el servicio funcione mejor y pueda tener más velocidad si algún día decido ampliarla». Le digo que me lo vuelva a enviar si es así, pero que me podían avisar antes de mandar un paquete a una dirección en la que no estoy en horas normales porque no siempre llegamos a casa cuando el mensajero quiere aparecer. Y me dice que es así y punto, y que si quiero el equipo tengo que llamar YO a SEUR para hacer el seguimiento o esperar unos días y volver a llamarles, a YACOM, para pedir el envío.

Ante la perspectiva desalentadora de tener que pasarme horas colgada del tfno, le digo que paso, que si me lo quieren enviar que me lo envíen, que yo no voy a llamar a nadie para reclamar algo que ni siquiera he pedido ni creo necesitar. Y la chica se quedó toda cortada, me dijo que lo sentía y hasta ahí llegó la charla. Y yo me quedé pensando en la barbaridad de campaña que están montando en esta empresa y sobre todo, qué ganan con esto…

Unas horas más tarde, me llaman de YACOM para confirmar que yo estaba rechazando el envío del equipo. Me da la risa. Y le digo que de eso nada, que si no me avisan para saber qué me están enviando yo no recojo paquetes d SEUR porque sí, y que me podían haber avisado antes. Y que si me lo querían enviar que lo hicieran sin tener que molestarme llamando a SEUR, a YACOM o a sus padres… Pero como yo no tenía mucha cobertura, la señorita, con mucha prisa, me dijo que no me oía, y a otra cosa mariposa.

Y hasta hoy. He buscado por la Red algo sobre esta renovación, pero no encuentro nada, así que virgencita, virgencita…

Adiós Kindle, ¡hola Kindle!

Esta semana iba todo dentro de lo esperado: carreras de aqui para allá, parque, curro y lo normal. Lo normal hasta que el miércoles por la mañana me metí en el metro, abrí mi Kindle para empezar algún cómic de los que me acababa de bajar (seguramente el de Muertos Vivientes), y ¡ohhhhhhh no! mi Kindle estaba asi.

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«Les Jours Tristes» y las guarderías

Empezar el día dejando a tu hija llorando en la guardería no es lo más gratificante que te puedas echar a los hombros para irte a currar con alegría.

Si a eso le añades una sesión intensiva de escorzamiento forzado en el metro que bien podría estar incluido como ejercicio de alguna tabla de pilates, y que además llueve y todo el mundo está de un humor tirando a gris a tu alrededor, incluyéndote a ti mismo, pues ya tienes la jarana montada.

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Facebook y las distracciones improductivas

Hay días en los que la cabeza no para de dar vueltas en torno a asuntos que no nos llevan a ninguna parte. De esos en los que, además, tienes cantidad de cosas urgentes que hacer, pero menos veinte en ganas de hacer nada…

Eso me pasaba mucho cuando estudiaba, y casualmente en esos momentos en los que me entretenía perdiendo el tiempo, eran en los que mejores cosas se me ocurrían. Tal vez fuera un recurso de mi cerebro para evitar a toda costa meterse en temas tan tediosos como improductivos… Señales que te manda el cuerpo (escucha siempre a tu cuerpo) y que te dice, «¡no te molestes! Si no va a servir de nada… Tú mejor ponte a escribir o a dibujar, o a cocinar algo rico, y déjate de tontadas…». La mayoría de las veces no cedía antes estas señales y, tras un par de incursiones en la escritura creativa, optaba por la opción más sensata, que no mejor a la larga…

Ahora, con esto de Facebook, sin embargo, la opción lúdico-festiva frente a las responsabilidades, no supone más que perder el tiempo casi igual que currando, pero encima no haces nada de provecho.

Cuando encontré en la Red este Diagrama de Venn sobre las distintas webs y sus trastornos asociados, me pareció de lo más interesante. Y, en especial, el apartado sobre el ADHD, más comúnmente conocido como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, un trastorno cuyas características principales serían las siguientes: distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

Sin ser alarmista, ni frivolizar sobre el tema, muy serio, por cierto, sí que puedo reconocer en algunas ocasiones como ciertas páginas de Internet, en concreto, redes sociales, dan rienda suelta a mucho trastorno que tenemos por ahí escondido…

A mí, particularmente, a veces, me pone de los nervios ir de un lado al otro sin terminar de hacer nada. Al menos cuando intentaba estudiar y se me piraba la pinza terminaba con algo interesante entre las manos

Y por eso, algún día, por fin, me quitaré del Facebook.

Mal enganche el de la ansiedad

Entrar en el bucle es peligroso. Pero, la mayoría de veces, inevitable.
Me pasa con canciones, personas, preocupaciones o momentos de ansiedad. Y de estos supuestos, del último huyo como de la peste. He estado tentada en varias, muchas, muchísimas ocasiones a enrocarme a mí misma en torno a una situación difícil, una crisis personal, un momento chungo. Y siempre que me ha pasado, he sacado la misma conclusión. No sirve de nada y es muy, muy dañino.
Me ha pasado recientemente eso de darle demasiada rosca al negativismo, y constato que tiene un pésimo efecto sobre mi persona. Cuando te metes en la espiral del pensamiento absurdo, al final te ves abocado a lo que más temes. Ese escenario terrible que empiezas a pintarte en tu cabeza, y que, de tanto esbozarlo, al final acaba plantándote frente a ti, como el Mr. Propper aquel, con los brazos cruzados y mirándote como diciendo: ¿No me llamabas? Pues vete preparando la otra mejilla que aquí me tienes, campeón…

Total, que aunque es difícil luchar contra uno mismo y no dejarse llevar por el «y si pasa lo peor…», hay que hacer un poder. A veces lo peor pasa, pero consuela pensar que la mayoría de las veces está en nuestra mano que eso no suceda. Y también consuela pensar que en esa minoría en la que no está en nuestras manos, por mucho que suframos no vamos a arreglarlo.

Así que si hay que engancharse con algo, que, al menos sea bello. Como un tema que te tenga todo el día silbando la misma melodía… Siempre nos quedará la música, mientras la SGAE no nos la quite, claro.

Aquí un temazo que es mi «castigo» del día, impagable. Como no se puede insertar, hagan Ud. el link que no cuesta mucho y hacemos felices a alguien… en eso reside el encanto de esto, ¿no?

El tema, escrito por Dominique A, ay! que bien, es del último disco de Calogero, que yo he descubierto hoy por suerte, y me ha hecho muy feliz. Hoy ha toca la Chanson, ¡viva la musique!

A disfrutar del día.