La mañana ya llegó, hoy puede ser un gran día…
Y no, no es una taza de Mr. Wonderful.
Es que pase lo que pase, al día siguiente sale el sol. Y lo bueno, lo malo, lo maravilloso y lo terrible deja de ser tan bueno, o malo, o maravilloso, o terrible.
Y al día siguiente ves el sol salir. Diciéndote que tienes una nueva oportunidad.
Cómo la aproveches es ya cosa tuya.
Feliz #VDLN lleno de oportunidades
El Viernes dando la nota es un carnaval de blogs dedicado a compartir música cada viernes. Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.
Nuevo año y nuevas oportunidades, o tal vez las mismas con distintas apariencias.
Pero el contador se pone a 0 y nos sentimos pletóricos, convencidos de que seremos capaces de lo que nos propongamos. Nuevos destinos. Nuevos trayectos. O tal vez los mismos.
Puede que no sea más que un espejismo y sigamos en la rueda, como el hámster, girando sin movernos, pero usemos la ilusión de que avanzamos y sigamos corriendo.
Feliz #VDLN!
Viernes dando la nota
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Tenía yo preparada una canción muy épica para terminar el año con vosotros cuando me he dado cuenta de que mi año se puede cerrar mejor con una obra de arte como esta maravilla de Jono McCleery.
Porque, en realidad, aunque mi año 2016, así a modo de recuento, sí ha sido muy épico y lo termino agotada y afortunada de haber llegado hasta aquí como quien corre una maratón, también ha sido el del aprendizaje y el reencontrarme conmigo misma gracias, en parte, a la música, a lo sencillo, a lo lento y a lo simple.
Sencilla, lenta, simple como cerrar los ojos y escuchar la vida pasar en forma de canciones tan bellas como esta.
Gracias al 2016 por lo duro, lo áspero y lo difícil. Por permitirme seguir escalando mis propias locuras y desatinos. Por ponerte cuesta arriba siempre. Por obligarme a apretar los dientes y seguir tirando. Has sido un gran año.
Gracias al 2016 por permitirme aprender un poco más sobre por qué estoy aquí.
Gracias al 2016 por regalarme momentos maravillosos con personas maravillosas a mi alrededor, en mi vida, que son lo más preciado, sin duda. Las personas, las conexiones, las luces que se van encendiendo como redes casi invisibles, pero presentes cada día, y que dan sentido a lo que haces.
Nunca sabemos lo que nos depara el año nuevo. Y nos enfrentamos a él con el deleite, la excitación del niño que abre su regalo sin saber qué será.
Sea como sea, hay que lanzarse, abrir el regalo y vivirlo: sencillo, lento y simple. Como este último viernes dando la nota.
Feliz #VDLN y feliz año nuevo amigos!
Viernes dando la nota
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… seguiré viviendo aventuras con la misma pasión que cuando era niña.
Seguiré sorprendiéndome por las maravillas que me rodean.
Seguiré amando la vida, con toda la fuerza del que sabe que no va a vivir para siempre.
Feliz #VDLN
Viernes dando la nota
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Así que antes de que nos inunde el desasosiego erótico-festivo, antes de desear mudarnos a la Tundra, quizás como antídoto, quién sabe, vamos a dedicar este #VDLN a la calma, a bailar abrazados, despacito aunque no haya música, y a las pequeñas cosas, como este post. Pequeñito. Y tranquilo.
Que la calma os acompañe en este #VDLN 🙂
Viernes dando la nota
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Después de tanto caminar, de tanto subir y escalar, de superar tantas dificultades, te das cuenta de que, en realidad, no llegas a ningún sitio. Ni antes ni después.
Así que no te estreses por no llegar a tiempo. No sufras por los trenes que pierdes o los que te pasen por la derecha. No reniegues por el tiempo que pierdes en alcanzar la meta.
Y céntrate en los pasos que estás dando.
Porque el viaje en sí es el destino.
#Feliz viaje. Feliz #VDLN
Viernes dando la nota
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Hace unos años iba al gimnasio. Dejé de ir porque en realidad iba a leer libros mientras hacía bici, y bueno, me resultaba un poco caro jjj.
Resulta que este mes de septiembre me puse a mí misma un reto grandote que consistía no solo en sobrevivir cada día, que también, sino en además, incluir el deporte en mi vida de manera rutinaria (una excusa esta del #retossilvestre la mar de buena para calzarme unas mallas con algo de dignidad) y parece que, tres meses después, vamos consiguiéndolo.
Gracias, básicamente, a que puedo correr con mi música. Os aseguro que si no llevara música no correría, nada.0 km. Niente. Y es que a mí correr, lo que se dice correr, me parece un poco absurdo en sí mismo (además de bastante lesivo, todo hay que decirlo). Pero si me pones unos cascos a buen volumen y un listado de spoti con música buenorra, elegida durante horas y horas de disfrutes melómano, ya no hay límite, qué queréis que os diga.
Y es que yo correr no corro, yo canto-corro-bailo. Es decir, mi rutina de deporte consiste en darle al play. Y ahí empieza mi diversión real. Empiezan a desfilar por mis oídos canciones maravillosas y yo me dejo ir. Y canto mucho mientras corro. Y si no me ve nadie hasta hago alguna coreo, si se presta el temita, claro.
Qué requisitos deben tener las canciones de mi playlist de canto-corro-bailo:
Que me vuelvan loca. Eso es fundamental. Puede ser tener mucho ritmo pero si no me gusta, no entra en mis auriculares. Lógico, vamos. Pero es que para mí, mi carrera debe ser un disfrute sensorial, jjjj. Que no hay reggaeton. Ni cosas así, jjj
Que tenga ritmo bueno para coger la carrera acompasada. Esto te ayuda mucho a la hora de pillar el tranquillo y avanzar casi sin darte cuenta. En realidad es un poco como bailar, y sigues el ritmo de la canción de manera natural. Esto es muy, muy importante, aunque he de reconocer que tengo en el listado alguna un poco más lenta como ésta de James Vincent McMorrow pero que me gusta tanto que según el día entran seguro en la carrera.
Porque claro, cada día tengo un humor distinto, y por lo tanto, a veces necesito mucho «power» al principio y tiro de temas potentes y finalizo con ritmos más mecánicos pero sosegados. O viceversa.
No hay estilos predefinidos y de hecho ahí radica la dificultad para encontrar buena música para correr. Cuando empecé a buscarla me metí directamente listas de running. Y oh, dios mío, qué agujero negro de destrucción. Lo siento, pero no. No puedo escuchar el mismo ritmo machacón y maquinero versionando los hits del siglo XX y da igual lo que te versionen oye, es la misma música! Así que tuve que ir uno a uno confeccionando mi lista particular en base a mis gustos. Y tengo muchísimo indie, también pop y bastante tecno, temas de los ochenta con mucha percusión, cosas de Queen motivacionales, e incluso instrumentales, que aunque no se canten, me ayudan mucho a pillar «el trance» como yo lo llamo, que es cuando ya no te das cuenta de que estás corriendo.
Y sobre todo, me gustan las canciones que puedo gritar. Ojo, que no es que vaya corriendo todo el rato a grito pelado. Pero me relaja mogollón cantar cosas como ésta, por ejemplo, con las que me lo paso bien directamente.
Total, que tengo cosas rarísimas, que las voy actualizando cada día, que es mi lista del tesoro y que cuando pillo una nueva, es como si me hubiera tocado la lotería: la meto rápidamente en mi lista privilegiadas de canciones para correr. Y espero que llegue el momento para salir a correrla-bailarla-cantarla. A disfrutarla.
Y que si no tuviera música estoy convencida de que no correría.
Aquí os dejo una de las últimas adquisiciones de la lista que me acompaña cada día. Siempre se admiten sugerencias de música para correr aquí, por cierto
Feliz #VDLN y feliz carrera 🙂
Viernes dando la nota
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Nos hace falta seguir creyendo en algo, en que el sol seguirá saliendo, en que el café nos pondrá en marcha, en que la música nos salvará…
Hoy más que nunca, necesitamos seguir creyendo en que el mundo es un sitio donde merece la pena vivir. A pesar de… todo lo que pasa cada día.
En serio, no os desaniméis.
Y si te sientes hecho una caca, si se te ha caído la web, si tienes virus y estás viviendo una vomitona familiar, o simplemente, has perdido la esperanza en la humanidad…
Únete a nosotros, y cantemos. Anda.
Que el mundo se va a la mierda, ya lo sé.
Pero nadie nos quitará este momento. Y siempre nos quedará el #VDLN
Un abrazo amigos.
Viernes dando la nota
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Todos queremos infancias felices para nuestros hijos. Del tener un coche y una segunda casa en la playa hemos pasado a que nuestros hijos sean felices como destino final (que no digo que la generación de nuestros padres no lo quisiera también, pero no estaba en su hoja de ruta).
Y salvando que es un objetivo loable buscar una vida mejor para nuestras criaturas, creo sinceramente que es algo imposible, además de objetivo errado.
Tal vez estamos demasiado preocupados por lo que los expertos consideran que es bueno, y lo que es malo. Tal vez dejamos que nos afecte demasiado lo que opinan los demás. Tal vez nos olvidamos de que el caos también es necesario. Los errores, los desacuerdos, los problemas y los callejones sin salida típicos de la vida. Que las certezas son como una vida Pinterest, bonitas para la foto pero cartón-piedra para sobrellevar el día a día.
Tal vez deberíamos pensar que ser feliz es algo subjetivo, temporal y diferente para cada uno. Que cada uno, en nuestra propia «Elige tu aventura paternal» apostamos por un camino distinto: más cosas, menos cosas, que no se aburran, que se aburran mucho, que pasen mucho tiempo con nosotros, que conozcan la introspección, que hablen chino y alemán desde el año, que no aprendan a leer hasta los seis, el monstruo de seis cabezas, la muerte segura, esas cosas… En realidad nadie lo sabe con seguridad (bueno, a lo mejor, sí, y no me he leído aún ese libro, perdónenme, que gurús hay en exceso). Lo que sí tengo muy claro es que en nuestra búsqueda de la infancia re-feliz o feliz plus (porque feliz se nos queda corto para nuestros pequeñitos), nos metemos en los vericuetos del estrés añadido, la frustración, de la insatisfacción por ese objetivo inalcanzable.
No sé, la verdad es que yo no tengo ni idea de nada, ni siquiera sé cómo quiero el café cada mañana, así que aspirar a que mis hijos crezcan sin taritas y rebosantes de luz y unicornios me parece más difícil incluso que entender las pelis de Haneke. Supongo que en el reparto de taras compartirán las mías, las del santo, tendrán las suyas propias y aprenderán a querernos cuando se hagan mayores y se den cuenta de lo tontacos que somos, después de todo.
Y vosotros ¿tuvisteis una infancia feliz?
Viernes dando la nota
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La fuerza de lo pequeño es mucho mayor de lo que pensamos.
Lo pequeño, lo simple, lo que no llama la atención en apariencia, lo que no relumbra y pasa desapercibido… Lo pequeñito, el detalle que no has visto pero que ha entrado en tu cerebro, que se ha escabullido entre pompa y fanfarria, y ha coronado tus sentidos con tiempo y paciencia, cual explorador que llega a la cumbre tras años y años de viaje y penurias.
Lo pequeño, amigos, es como esa lágrima que sala nuestra comida dándole el sabor fantástico de lo inenarrable, lo que no se cuenta, lo que queda en la memoria.
Lo pequeño es magia, es amor, es la caricia apenas percibida al cruzarnos por el pasillo. Es esa pestaña que resbala por mi mejilla hasta llegar hasta tus manos, donde bailará durante un rato para irse volando juguetona hasta quién sabe qué mundos imaginados.
Lo pequeño es tu voz al cantar bajito al que se ha quedado dormido.
Lo pequeño es el suspiro.
Lo pequeño es este post, pequeñas mis palabras. Pequeñas las penas al dejarlas marchar.
La magia de lo pequeño. El poder de lo sencillo, de lo simple, de lo apenas percibido, de lo que nos mueve…
¡Feliz #VDLN y disfrutad de lo pequeño!
Viernes dando la nota
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