“Les Jours Tristes” y las guarderías

Empezar el día dejando a tu hija llorando en la guardería no es lo más gratificante que te puedas echar a los hombros para irte a currar con alegría.

Si a eso le añades una sesión intensiva de escorzamiento forzado en el metro que bien podría estar incluido como ejercicio de alguna tabla de pilates, y que además llueve y todo el mundo está de un humor tirando a gris a tu alrededor, incluyéndote a ti mismo, pues ya tienes la jarana montada.

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