Teoría personal y prejuiciosa sobre el Cantajuego

Hacerte en coche Madrid-Vigo/Vigo-Madrid (unas 6 horas más lo que tardes parando cada trayecto) puede suponer, accidentalmente, una experiencia reveladora en muchos sentidos y facetas de la existencia ordinaria:

– Te pueden multar por superar los 110, descubriendo con cívica satisfacción que tanto los radares como los agentes de la autoridad hacen su trabajo, y muy diligentemente, sí. Genial, el sistema funciona. Y que a lo mejor te habría compensado viajar en avión…

– Te puedes encontrar con obras en una autopista de peaje, un lujo por el que has pagado 10 eurazos ni más ni menos, para encontrarte circulando a cincuenta en un solo carril, detrás de una fila de camiones, que también tienen derecho a existir, lo sé.

-Te puedes acordar del padre de Homer Simpson cuando le estalla la vejiga en pleno viaje mientras esperas pacientemente a que aparezca una gasolinera. Es una ley universal la que dice que si decides no parar en la última que has pasado, que además se ve desde la carretera y no tienes que desviarte apenas, la distancia hasta la más próxima se multiplicará exponencialmente, tanto como el desvío que tendrás que tomar para poder encontrarla y tanto como la costra que encontrarás en sus baños, suelos y en el perro pulgoso que sale a darte la bienvenida.

– Pero sobre todo, sobre todo, SOBRE TODO, pasar 6 horas del tirón con un niño anclado a su sillita reglamentaria puede darte la oportunidad de desarrollar una teoría personal, y por lo tanto altamente susceptible de ser falsa, prejuiciosa y tendenciosa, sobre este fenómeno generacional:

Los dvd de los Cantajuego esconden un mensaje satánico y altamente perjudicial para la salud mental y/o física de cualquier sujeto víctima de sus cantos y gestos incomprensibles.

Amigos, en mi delirio post-traumático de esas doce horas en coche ida y vuelta, se ha materializado en mi cabeza todo un complot de dimensiones mundiales en el que corporaciones gigantescas y malvadas pretenden hacerse con el control de nuestras criaturas y en que el se empieza por el Cantajuegos, se sigue con la Super Nanny pasando por los happymeal, los chikiparks, Justin Bieber y Hanna Montana y culmina con Mujeres, Hombres y Viceversa y Hermano Mayor.

Porque, si lo pensáis un segundo, ¿de dónde han salido estos tipejos vestidos de jardineros y que, por cierto, nunca son los mismos de un DVD al otro? ¿por qué nadie sabe realmente cómo se llaman: los cantajuegos, el cantajuego, los payasos esos? ¿Por qué tienen tanto éxito si son las mismas mismitas canciones de toda la vida de dios que cantaban Rosa León y Maria Elena Walsh? ¿Quién los ha introducido en el circuito comercial? ¿A quién podemos echar la culpa de su invasión a lo “efecto eucalipto”? ¿Por qué compramos o nos pasamos unos a otros los dvds como si fuera el secreto de la felicidad y nos sometemos a horas y horas de torturas musicales así por iniciativa propia? ¿A vosotros no se os salen los ojos de las órbitas cuando veis esas escenas tan cutres? Vamos, que no pido que les pongan Picassos o paisajes de Renoir, pero francamente, para la pasta que se están llevando, al menos que se lo curren un poco más,¿no?, que se nota que han gastado cuatro perras en escenarios…

No sé, no sé, pero a mí todo esto me da mucho que pensar. Mientras llego a alguna conclusión, seguiré poniéndole a mi niña vídeos de los buenos, y que al menos, salga con los mismos traumas que los míos.

Es verdad, aquí tiene un aire a Ana María Matute!

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