Vivan las mañanas con sol

“Vivan las palabras esdrújulas y las sobreesdrújulas.

Vivan los niños que tiran de sus mochilitas al acercarse al colegio. Vivan los cuernos de chocolate que no te caben en la mano.

Vivan los besos tirados al aire. Vivan los libros gordos que pesan un quintal.

Vivan las conexiones mentales que te hacen adivinar lo que están pensando tus amigos. Viva mi santo por aguantarme.

Viva el paracetamol y las mandarinas. Viva el vino y las mujeres.

Vivan las mañanas con sol”.

Traducción inventada del texto inédito de Anne María Hildebrun, “Alles ist klar”, novela de referencia para todo erudito que se precie de la generación pretzel (1920-1930).