Muy intenso. Del nuevo disco de los Liars, Sisterworld.
Vídeo
«Biciclismos surrealistas» de Holke79
Qué gran equipo: Juan, Juanjo y Holke. Qué bien nos lo «pasemos», ¿eh? Pues nada, a disfrutar…
¡Yo quiero salir de extra o algo!
Madrid – 23 de marzo 2010 from holke79 on Vimeo.
Y la palabra alzó el vuelo
Niños, leed poesía, estimula los sentidos, agiliza la mente y es buena para los constipados.
Jonathan Boulet y la precocidad
Community Service Announcement – Jonathon Boulet from Modular People on Vimeo.
Tan joven y tan talentoso!
El humor de lo triste
No puedo parar de ver este documento estremecedor, esta versión castiza del Creep de Radiohead. Y cuánto más lo hago, más me divierte.Y eso que tampoco es nada del otro mundo, hay vídeos más graciosos.
Pero ha conseguido engancharme. Y no sé si es de la pena que dan o porque es puro surrealismo, o porque llama a mi lado más freaky, o porque sí…
Por cierto, que junto al equipo de Asuntos Propios de RNE (Toni Garrido y Cía.), Domestic Films son los mismos que perpetraron ese hit, el Gorrilla. Imprescindible y clásico ya de nuestras calles. Hay que seguir a estos chicos porque parece que le han pillado el punto a esto del humor de lo triste.
«Listen to your brain» y a comprar
Y se presenta de una manera, como poco, divertida. No alcanzamos a ejercer de críticos musicales, pero sin duda, el vídeo presentación de esta nueva rama del marketing, cumple su objetivo: llamar la atención.
El vídeo en cuestión se ha presentado en un festival de música, cine y materiales interactivos de South by Southwest de Austin, Texas, y parece que ha tenido una buena acogida entre el clan tweetero, que de estas cosas va sabiendo mucho.
Mezclando hip hop con varios fundamentos neurológicos, el Doctor NeuroFocus (se me antoja un Sheldon venido a menos pero resultón) nos explica de forma bastante divertida y sencilla para los profanos en la materia cómo a partir de ahora las marcas van a estudiar nuestras ondas cerebrales para vendernos más.

Vender, vender, vender… Esa es la clave, que quede muy claro. Y qué mejor campo de estudio que nuestros cerebros, vírgenes e inocentes ante estímulos comerciales, para saber qué funciona y qué no.
Lo que tal vez no obtengan es el motivo de por qué a determinados individuos no se le acelera el pulso al ver lo último de Prada, pero sí el último modelo de Mercedes, o viceversa.
Toda la información sobre el tema, para quien quiera saber más y controlar sus ondas cerebrales a gusto,aquí.
«Paddling Ghost», de Dan Deacon
Un aperitivo musical para sobrellevar la mañana.
Dan Deacon – Paddling Ghost from Natalie van den Dungen on Vimeo.
¡Habla usted un «pijo de bien»!
Detrás de Ciudad K encontramos a Jose A. Aparicio, el autor de Mi Mesa Cojea, blog de referencia de muchos, entre los que me encuentro. Y lo que he visto en el piloto me gusta, mucho. Como no puedo insertarlo en el blog, tengo que poner el enlace. ¡Deberes, señores de RTVE!
Pero insisto, es como ver un revival de Amanece que no es poco, pero un poco más actual, si es que se puede, porque para mí aquellos diálogos absurdos siguen estando a la orden del día. La de Cuerda es una de mis películas de culto y lo que he visto por ahora de Ciudad K va en la misma línea, así que siendo coherente con mis gustos, está claro que estarán en mi lista de visionados de la semana. Eso sí, dudo mucho que tenga la paciencia de verla en la tele. Estará en cualquier caso en la lista de RSS…
http://www.youtube.com/watch?v=5Y
«Fanfarlo», descubriendo que el nombre engaña
Esto de las asociaciones de ideas, que es muy peligroso, y el caso es que la primera vez que leí el nombre de este grupo no sé porqué me sonó a una mezcla de progressive con trompetas…
Pero¡ah!, benditas sorpresas que nos da la vida, qué seríamos sin estos estados de incertidumbre. Yo me hubiera perdido la magnífica ocasión de descubrir a este grupo londinense, otro pequeño tesoro musical. Ah, qué placer estar equivocada y darme de bruces con temas tan elegantes y tan… tan… ¡tan bonitos!
Acaban de sacar su álbum de debut y ya tienen en mí un nuevo fan hasta el segundo, si es que hay. Si no, no pasa nada, esta joyita llamada «Reservoir» ya es mía y sólo mía para ayudarme a pasar este invierno con más paz espiritual. No hay nada como una banda sonora de excepción mientras te están pisando y empujando sin piedad en los vagones de un metro cualquiera…
¡Gracias Fanfarlo! No me gustó nada vuestro nombre, pero afortunadamente los nombres engañan…
El lloro con hipo
Y no lo digo como algo malo. Aunque me da algo de cosilla recordarlo por la inocencia perdida, reconozco que si volviese a verlo ahora (y no quiero dar ideas para reposiciones indecentes, por dios) seguro que lloraría por dos motivos: por lo tontorrona que soy, primero. Y por no tener a mi madre a mi lado para llorar conmigo, segundo.
Ahora estaba viendo un programa español, bastante malo, copia de uno americano, bastante malo también pero algo menos cutre, donde me vuelven a sacar el lado lacrimógeno. Y es que siempre me pasa lo mismo. Aunque ya sepa que la casa que les van a dar a la familia afortunada va a ser preciosísima y que les va a gustar pero mucho, mucho, en cuanto les veo ahí moqueando de alegría… nada, que me pongo a llorar como una tonta. Y lo peor, es que hasta me da el hipo.
Es como cuando veo «El último mohicano». Entre la banda sonora, que me pone en plan pelospuntismo, y esa escena de la hermana muda (era muda ¿no?) que ya me he visto como ocho o nueve veces, acabo la peli siempre con dolor de cabeza de tanto sollozar.
Y lo peor, o lo mejor, es que sé que mi hija y yo perpetuaremos la tradición que mi madre empezó conmigo aquellos domingos por la noche viendo programillas de lloro con hipo.