Run, boy, run

Se acaba el 2013.

Se marcha como mi agenda de este año, destrozadito, sin más aguante ya, ni más hojas donde apuntar lo que queda por venir. Que será mucho.

Se va el 2013

Y sí, por supuesto, la foto de agenda defenestrada es uno de mis intentos de hacer fotos decentes, con la Nikon 1 J2. Y oye, que no me ha quedado tan mal, ¿no?

Se va un año duro, de mucho trabajo, de poco descanso y de valiosas lecciones (ya dicen que se aprende más de las equivocaciones que de los aciertos). Un año en el que a pesar de todo he tenido maravillosas experiencias, tanto personales como profesionales. Han aparecido personas increíbles en mi vida que me han hecho cambiar la perspectiva y a las que estaré agradecida siempre. Y he comprobado el amor incondicional de los míos, de mi gente, de mi familia, la de nacimiento y la que he ido encontrado a lo largo de los años. Mi tesoro, sin duda. Y por lo que merece la pena destrozar agendas y dejar años atrás.

El 2013 lamentablemente ha sido un año, sobre todo, en el que hemos perdido libertades, derechos y muchos pasos dados durante muchos años. Donde nos han subido todos los impuestos “subibles”, donde seguimos siendo los mismos los que pagamos la fiesta, pero ahora los mismos somos más pobres y, básicamente, donde hemos retrocedido en nuestra calidad de vida. Nosotros y las próximas generaciones. Esto, así, bastante resumidito, que la versión larga ya nos la ponen a diario en los medios de comunicación.

Solo queda empezar el 2014 con nuevos propósitos, nuevos y mejores. Esperando que podamos salir adelante y llenar las hojas de la nueva agenda con realidades, con cambios, con un horizonte algo más optimista que el que dejamos atrás.

Mi propósito de hoy, está muy claro… ¡A por el 2014!

Un abrazo amigos y familia, gracias por haber estado aquí conmigo, porque sin duda habéis sido lo mejor del 2013, y ¡a por el 2014!

Amor de hermanos

Desde que nació, le ha empujado, tirado cojines, lanzado objetos duros y contundentes a discreción, pegado puntapies y porrazos varios.

Ha dicho que no le quería.

Ha pedido que le devolviéramos al hospital unas cuantas veces.

Nos ha recordado que ella es la primera, la mayor y que por tanto le corresponde más cariño, más besos y más chuches.

Le ha quitado los juguetes de las manos aunque no pensara jugar con ellos, tan solo porque él no los tuviera.

Se ha chivado todas las veces y más de que ha pintado en el suelo con sus pinturas.

Le ha mordido un par de veces.

Le ha despertado de las siestas.

Se ha reído de él cuando se ha caído.

Entre otras lindezas…

Pero esta mañana, me ha preguntado por qué el pequeño nos quería más a mamá y a papá que a ella.

Y luego ha pasado esto…

No creo que cambie mucho la historia de un día para otro. Pero oye, por algo se empieza…

Foto: con lágrimas en los ojos, y con la Nikon 1 J2.

Quiero hacer fotos decentes: fotografiando la imperfección

Estoy lanzada. No tengo freno, ni límite. Me he metido en el papel de nikonista como una posesa a hacer fotos a todo lo que me rodea con mi reto #nikon1clic

Pero tengo un problema. O al menos un matiz sobre esto del mundo fotografía a tope y la Red…

Yo veo fotografías de los demás, en otros blogs cuquis, y me doy cuenta de lo dolorosamente evidente. Además de no tener un ojo privilegiado, no consigo encontrar en mi casa un rincón sin trastos, sin juguetes tirados o sin ropa sin planchar para fotografiar algo con glamour. No soy capaz de conseguir esas fotos con fondo blanco, sin nada alrededor y un simple calcetín como si fuera un objeto de museo. A mí me sale ¡un calcetín!

De hecho, hasta me he planteado empezar una tendencia hiperrealista en Pinterest o en Instagram con fotos de la vida real, porque francamente, me cuesta muchísimo ponerle un filtro de perfección a mi vida tan tremendamente imperfecta y accidental…

Entre eso, que tampoco me planteo fotografiar a la cajera del Ahorramás (mmm, ¿me lo planteo y hago una serie sobre Mordor?) y que no voy a subir las caras de los niños a la Red, mis fotos son la leche: cogotes, perfiles, espaldas o manos. Eso sí, ¡qué cogotes, perfiles, espaldas o manos! ¡Las más monitísimas de todo el internet!

Siesta. Nikon 1 J2 modo creativo selección de color
Siesta en penumbra. Nikon 1 J2 modo creativo selección de color
Merienda
Merienda de primos muy atentos a una pantalla que no mostraba nada. Nikon 1 J2 modo automático.