Éramos pocos y llegó Madresfera

La criatura, que ha pesado casi 500 MB y que hemos decidido (tras un intenso briefing, brainstorming y unas cuantas copas de inspiración) llamar Madresfera, ha nacido el día 19 de diciembre a eso de las tres y pico de la tarde, una hora de siesta en todo el mundo de dios, pero es lo que tienen las criaturas, que deciden nacer cuando les sale del mismo…

La madre, una servidora, se encuentra cansada, pero bien. Primeriza en estas lides pero sabedora de las necesidades de su primogénita, intenta no descuidar a su primera criatura, pero la recién nacida es absorbente cual papel de cocina con circulitos y ahora, en sus primeros días, exige toda su atención, sus pupilas ensangrentadas y su culo adosado a la silla hasta encallecer. Una ya no sabe ni donde tiene la cabeza, llega tarde a todos lados, olvida lo inolvidable como poner a grabar las apariciones del Vaquerizo (ese ser) en la pantalla, y dicen que habla sola por las esquinas de su barrio, en zapatillas de estar por casa (como sus alegres convencinas en bata) repasando la lista de cosas por hacer para que a la criatura madresférica no le de un cólico de esos que dejan la pantalla atontada, un error 404 o que se le registre alguna banda de narcos llamados los “mamitos sangrientos” en los blogs del ranking…

El santo, padre putativo (estas cosas informáticas son así), pero al que la pequeña Madrefera ya quiere de forma auténtica e indudable (juraría que le ha llamado papá), pasea por la mansión perseguido hasta la extenuación por la primogénita,  cual sombra “indespegable”, musitando no sé qué de que se tiene que ir al fútbol y de que no puede ir ni a miccionar sin ser perseguido por una criatura gritona obsesionada con cantar “lamarimorena” y los peces en el río.

La primogénita, inconsciente del alumbramiento pero que algo se huele, aporrea a la menor ocasión el teclado de la “mamma”, provocando caos de dimensiones bíblicas en la “hermanita” y algo debe notar porque insiste con fiereza en pasar las horas sentada sobre el regazo de una servidora. Así que entre la panza creciente que empieza a servir de barra de bar y la criatura adosada, a una se le están alargando los brazos unos centímetros cada día para poder llegar al teclado del ordenador. Aviso para los regalos de Reyes, los jerséis me los ponéis con un palmo más de mangas, porfa…

El padre natural, en destino conocido pero lejano, se afana por golpear el teclado, gritar maldiciones en asturiano y luchar por el bienestar de su pequeña Madresfera desde la distancia mientras le grita a la pantalla: ¡Aguanta, servidor, aguanta por dios! Además, se le ha visto garabateando por las paredes de todo el local que pisa unos números extraños, combinaciones indescifrables a lo cifra mágica de Lost, mientras repite “algoritmo, algoritmo, algoritmo” porque si deja de decirlo se cae no sé qué avión del Oceanic…

En resumen, queridos todos, la familia se encuentra muy feliz con su nuevo miembro, aunque todavía está en proceso de adaptación y vamos todos con chichoneras y cascos de los cabezazos que nos estamos dando en los comienzos (que no, no son fáciles, by the way...).

Y desde aquí os damos las gracias a todos con movimientos de la manita hacia arriba y hacia abajo, a lo Familia  Real en sus horas altas y os invitamos como familia orgullosa (no, ésta no nos ha salido gorrona, jejeje) a que conozcáis (sí, también vale criticar, pero sin pasarse que están los Reyes muy cerca y es muy fácil tachar nombres de la lista, jejeejejejeje) a la recién llegada desde sus más tiernos inicios… 🙂

Algo nuevo, algo viejo y algo prestado…

Lo viejo

En Siglo XXI de Radio 3 siguen utilizando palabras como “ambientes sinérgicos envolventes”, “arrulladoras atmósferas de sintetizadores y bongos” o “electrizantes ritmos alborotadores y sinuosos“… Como si fuera ayer.

Lo nuevo

Descubierto en las calles de Jaca, pasando frío pero disfrutando del calor de un Enate pillado al vuelo.

Lo prestado

La tristeza al perder a alguien muy querido. A todos nos acompaña en algún momento.

….

Y sé que falta lo azul, y la boda, pero el Escatérgoris es mío, y me lo llevo.

¿Qué sabes de mi país, maja?

Ahora que estamos en capilla, a una semana, tal que hoy, de coger el avión rumbo al Blogger Trip empiezo a preguntarme cuestiones tan fundamentales como: ¿qué sé yo de Israel? ¿Me responderá mi inglés para entenderme con toda esta gente? ¿Me derretiré bajo ese sol de justicia?

Y lo más importante, ¿alguna marca española está interesada en “esponsorizarnos” durante el viaje? Yo lanzo desde aquí mi propuesta, allí vamos a estar en contacto con colectivos y negocios enfocados a la infancia, educación, moda y cultura, siempre desde el punto de vista “familiar”. Así que empresarios españoles que busquéis promoción más allá de nuestras fronteras, aquí tenéis una buena opción para daros a conocer! [modo autopromo off].

Por supuesto, fabricantes de maletas, crema solar a tutiplen, sombreros, calzado cómodo y ropa ligera para esas temperaturas, también estáis invitados 🙂 [perdón, ahora sí modo autopromo off]

En cuanto a la primera pregunta, y dejando de lado temas empresariales, hoy he soñado que, recién aterrizada, nos reunía un comité de sabios en el aeropuerto y uno de ellos, con gafas y pelo canoso, me preguntaba amablemente:

¿Qué sabes de mi país? Soy de “aquín”, de Israel (en mi sueño hablaba con voz de Encarna y sus empanadillas)

Y a mí me pasaba esto….

Justo al acabarse el vídeo me desperté entre los sudores de la muerte. ¡¿Desde cuándo soy morenaza con moño y me sale ese acento melillense?!

¿Y qué sé yo de Israel? ¿Acaso no me acuerdo de todo lo que me enseñaron en las clases de religión? Años y años de horas dibujando escenas bíblicas en el cuaderno, situando en el mapa de colores dónde nació Jesús, y esas cosicas…

Pues claro que sí, se me quedó bastante bien la chapa que me dieron con la historia sagrada  y con todos sus personajes. Para algo fui alumna aplicada de sendos colegios religiosos. Algo tiene que quedar, aunque sea así residual. Así que entre los remedos de mi educación religiosa y lo que veo en las noticias cada día y he estudiado en Historia del Siglo XX,

pues sí, algo sobre Israel sé.

¿Bueno?

Pues regular, para qué nos vamos a engañar.

Como además no conozco a ningún judío (hagamos un momento de meditación y recordemos cómo tuvieron que salir por patas los sefardíes del país…), ni conocía hasta la fecha, a nadie que hubiese ido para allá, pues claro, mis referencias sobre el Israel moderno son únicamente las que veo en el telediario de las nueve y los reportajes del amigo Henrique Zimmerman para Antena 3, al que hace mucho que no veo, por cierto.

Total, casi nada.

Lo qué sí que sé ya seguro, seguro, es quienes vendrán conmigo en esta locura:

Eva Quevedo y su Blog de Madre, sin la cual no podría yo meterme en este sarao y a la cual podréis pedir responsabilidades, padre y amigos, si me pierdo por allí. Aunque tampoco muchas, porque como vamos a ir codo a codo, si me pierdo yo, ella viene conmigo 🙂

De Reino Unido vienen Jane AlexanderRosie Scribble y Sally Whittle. Además, en Tel Aviv se nos unirá otra intrépida, Susie, que como vive allí se ha apuntado al sarao muy ricamente.

Yo no sé el resto, bueno, lo intuyo, pero yo estoy de los freaking nervios, anticipando charlas, discursitos, etc. Pero sobre todo lo mucho, mucho, muchísimo que voy a echar de menos a mi criatura (y a mi santo, no me se me enoje mi amol) durante esos días.

“Listen to your brain” y a comprar

Y se presenta de una manera, como poco, divertida. No alcanzamos a ejercer de críticos musicales, pero sin duda, el vídeo presentación de esta nueva rama del marketing, cumple su objetivo: llamar la atención.

El vídeo en cuestión se ha presentado en un festival de música, cine y materiales interactivos de South by Southwest de Austin, Texas, y parece que ha tenido una buena acogida entre el clan tweetero, que de estas cosas va sabiendo mucho.

Mezclando hip hop con varios fundamentos neurológicos, el Doctor NeuroFocus (se me antoja un Sheldon venido a menos pero resultón) nos explica de forma bastante divertida y sencilla para los profanos en la materia cómo a partir de ahora las marcas van a estudiar nuestras ondas cerebrales para vendernos más.

The Buying Brain

Vender, vender, vender… Esa es la clave, que quede muy claro. Y qué mejor campo de estudio que nuestros cerebros, vírgenes e inocentes ante estímulos comerciales, para saber qué funciona y qué no.

Lo que tal vez no obtengan es el motivo de por qué a determinados individuos no se le acelera el pulso al ver lo último de Prada, pero sí el último modelo de Mercedes, o viceversa.

Toda la información sobre el tema, para quien quiera saber más y controlar sus ondas cerebrales a gusto,aquí.