Y si hace falta parar, para.
Y si hace falta llorar, llora.
Pero nunca dejes de respirar. Hondo, fuerte y que te llegue casi hasta los dedos de los pies.
Respira tan fuerte que se te salgan los pulmones del pecho.
Y sabrás que estás vivo.
Y si hace falta parar, para.
Y si hace falta llorar, llora.
Pero nunca dejes de respirar. Hondo, fuerte y que te llegue casi hasta los dedos de los pies.
Respira tan fuerte que se te salgan los pulmones del pecho.
Y sabrás que estás vivo.
Lo viejo
En Siglo XXI de Radio 3 siguen utilizando palabras como «ambientes sinérgicos envolventes», «arrulladoras atmósferas de sintetizadores y bongos» o «electrizantes ritmos alborotadores y sinuosos«… Como si fuera ayer.
Lo nuevo
Descubierto en las calles de Jaca, pasando frío pero disfrutando del calor de un Enate pillado al vuelo.
Lo prestado
La tristeza al perder a alguien muy querido. A todos nos acompaña en algún momento.
….
Y sé que falta lo azul, y la boda, pero el Escatérgoris es mío, y me lo llevo.
Uno de mis grupos preferidos, sin duda.
Por ese poder embaucador que tiene la música para filtrarse en tus recuerdos y en tus vivencias. Se funde con lo vivido y ya no hay forma de separarlos, nunca.
Eso me pasa con The Gift. Que me acompañaron por primera vez en una carretera costera de Vigo, gracias a mis queridos Vili y María. Nunca, nunca, nunca podría olvidar el paisaje que tenía ante mis ojos mientras la voz IMPRESIONANTE de Sónia Tavares se me incrustaba en el cerebro cual alien majete y bienintencionado. Y desde entonces, ya forman parte inseparable de mí, de mi cocina, del gato que por aquel entonces compartía mi casa, y de mis oídos. Y de mi presente, con un concierto aún en la retina y una mano adosada a la mía.
Sacan nuevo disco. Alegría. No pasan por Madrid, por ahora. Les esperaré. (Rectifico: ya han pasado!!!! y no me he enterado!!!!! Scheiße!!!!)
P.D: Gracias a Esto es para una que lo quiere así por acordarse de mí… maja!
La voz de Adele.
Música de la que te quita hasta el hipo para domesticar el papel en blanco, para amansar a las letras cuando éstas se niegan a ordenarse.
Y ahora al sol. Que para la niña no me vale.
Hoy es un lunes terrible…
Uno de esos días en los que te asomas al balcón de los siguientes cuatro con desesperanza, ansiedad y bastante asquito a partes iguales y complementarias. Uno de esos días en los que desearías con todas fuerzas que las horas se evaporasen tan rápidamente como se evapora la nómina. Eso sí, con las millones de tareas bien cumpliditas, por favor.
Afortunadamente, y después de cambiar un par de veces el texto de este post, descartando versiones con violencia cada vez más explícita, he meditado mucho, y me he encomendado a algún santo de la paciencia (¿Job?) hasta encontrar una faceta mejorada de este día. Y he dado con todos estos motivazos para remontar de manera bastante digna un lunes tan funesto:
Number One: el descubrimiento musical del día, gracias a mi idolatrado Tomás Fernando Flóres, y que acompaña la entrada para darle alegría, gracejo y algo de profundidad, jejeje.
Number Two: he recibido mi camiseta de Associated Producer de mis amigos Standard Limited o STD/LTD. Mañana mismo la estreno como dios manda.
Number Three: un par de pelis en mi mochila, vía Zuanjo, que devoraría si tuviera tiempo y un DVD en condiciones, pero que van a reposar durante un tiempo, ripeadas en el disco duro, hasta que mi santo se vaya al fútbol y tenga la tele libre durante al menos sesenta minutos (tiempo prudencial previo al necesario amodorramiento de las diez).
Number Four: el último post, genial como siempre de Blog de Madre.
Y mañana más y mejor. Seguro.
O mucha mierda, en cristiano. O mucha suerte, en polite… Es la frasecilla que me ronda todo el día ahora que nos adentramos en estas horas trascendentales: el 2010 se muere. ¡Viva el 2011!
Hoy me quedo con una de las canciones más bonitas que he escuchado en mucho tiempo y que, aunque es un poco tristona, me parece un broche perfecto para un año que ha tenido sus cosas, que empezó con cambios de perspectiva y que termina con nuevos giros argumentales.
Esta vida es sorprendente, con un guión que ni los de «Lost» en sus mejores momentos, aunque sin tapones al fondo del túnel, por ahora. Y nosotros, los actores de nuestra propia peli (sin pasar por casting), tenemos en nuestras manos la capacidad de convertir esta trama magnífica en una obra maestra, pasable o infumable.
Así que, amigos, protagonistas de vuestras vidas, para el año que empieza en breve, no lo dudéis: break a leg.