Amor de hermanos

Desde que nació, le ha empujado, tirado cojines, lanzado objetos duros y contundentes a discreción, pegado puntapies y porrazos varios.

Ha dicho que no le quería.

Ha pedido que le devolviéramos al hospital unas cuantas veces.

Nos ha recordado que ella es la primera, la mayor y que por tanto le corresponde más cariño, más besos y más chuches.

Le ha quitado los juguetes de las manos aunque no pensara jugar con ellos, tan solo porque él no los tuviera.

Se ha chivado todas las veces y más de que ha pintado en el suelo con sus pinturas.

Le ha mordido un par de veces.

Le ha despertado de las siestas.

Se ha reído de él cuando se ha caído.

Entre otras lindezas…

Pero esta mañana, me ha preguntado por qué el pequeño nos quería más a mamá y a papá que a ella.

Y luego ha pasado esto…

No creo que cambie mucho la historia de un día para otro. Pero oye, por algo se empieza…

Foto: con lágrimas en los ojos, y con la Nikon 1 J2.

Quiero hacer fotos decentes: fotografiando la imperfección

Estoy lanzada. No tengo freno, ni límite. Me he metido en el papel de nikonista como una posesa a hacer fotos a todo lo que me rodea con mi reto #nikon1clic

Pero tengo un problema. O al menos un matiz sobre esto del mundo fotografía a tope y la Red…

Yo veo fotografías de los demás, en otros blogs cuquis, y me doy cuenta de lo dolorosamente evidente. Además de no tener un ojo privilegiado, no consigo encontrar en mi casa un rincón sin trastos, sin juguetes tirados o sin ropa sin planchar para fotografiar algo con glamour. No soy capaz de conseguir esas fotos con fondo blanco, sin nada alrededor y un simple calcetín como si fuera un objeto de museo. A mí me sale ¡un calcetín!

De hecho, hasta me he planteado empezar una tendencia hiperrealista en Pinterest o en Instagram con fotos de la vida real, porque francamente, me cuesta muchísimo ponerle un filtro de perfección a mi vida tan tremendamente imperfecta y accidental…

Entre eso, que tampoco me planteo fotografiar a la cajera del Ahorramás (mmm, ¿me lo planteo y hago una serie sobre Mordor?) y que no voy a subir las caras de los niños a la Red, mis fotos son la leche: cogotes, perfiles, espaldas o manos. Eso sí, ¡qué cogotes, perfiles, espaldas o manos! ¡Las más monitísimas de todo el internet!

Siesta. Nikon 1 J2 modo creativo selección de color
Siesta en penumbra. Nikon 1 J2 modo creativo selección de color
Merienda
Merienda de primos muy atentos a una pantalla que no mostraba nada. Nikon 1 J2 modo automático.

Quiero hacer fotos decentes: los inicios

El título es totalmente irónico, porque yo en esto de hacer fotografías tengo una experiencia limitada y parcialmente satisfactoria.

Soy la típica que voy con la cámara a cuestas, colgando del cuello y golpeándose contra las cosas, mientras las cosas chulas pasan por delante de mi cara. Pero que luego me entretengo haciéndole mil fotos, igualitas todas, a una mariquita, que además sale desenfocada las doscientas veces. No sé si me falta ojo, paciencia, o simplemente, interés.

El caso es que al tener niños te metes de cabeza en el mundo “fotografía o muere” a tu retoño. En todas las posturas posibles, todos los días, con cada moco que le asoma por su naricilla de gnomo, con cada mueca ligeramente parecida a una sonrisa. Infinitas fotografías que quedan almacenadas en el disco duro del ordenador, porque tampoco logramos imprimirlas todas, y con las que no aprendes ni lo más mínimo sobre cómo hacer una foto decente.

Y con la segunda criatura mucho menos. Porque las fotos se reducen a las imprescindibles, cuando te acuerdas de que hace meses que no le haces una fotico al pobre o porque te la piden en el cole y no te queda más remedio. (Nota mental: hacernos la foto de familia de una vez para que no nos expulsen del colegio por poco participativos).

La conclusión es que la fotografía y yo nunca hemos sido grandes amigos. Y no es cuestión de la cámara. Hemos tenido una Nikon D3000 para practicar durante mucho tiempo. Pero como todo, si no te pones, pues no sale. Pero hace poco, el destino puso en mi camino un reto: ha llegado a mis manos, de manera casi milagrosa, una Nikon 1 J2 con la que estoy participando en una cosa super chula que se llama Nikon1 en acción, vamos, que me he convertido en una nikonista por obra y gracia del destino.

Y ¿el reto? Publicar una foto, decente, todos los días con esta camarota que me tiene loca. No es réflex, y por lo tanto su tamaño es el ideal para que me la pueda llevar de sarao en sarao. Es muy fácil de utilizar, hasta para torpes como yo, aunque un cursito no me vendría nada mal (pero eso me viene por mi afición enfermiza a los cursos del mundo mundila). Y hace unas fotazas tremendas. Llorando de la alegría estoy, jjjj

Así que aquí empieza un camino que no sé si será de amor o de odio, pero que empieza desde luego como algo muy prometedor.

Además, espero poder asistir a algún otro OhBlog de la gran Carol Rial, donde me dieron algunas nociones sobre fotografía gracias a Elena de la Plaza. Nociones que tengo la sensación que he olvidado ya… ¡ay madre! Lo de cortar los miembros lo recuerdo, pero tengo que repasar, jjjj

¿Haré fotos decentes? ¿Lograré hacer fotazas de esas que con enseñar un pie tienen miles de seguidores en Pinterest o en Instagram? Tengo muy claro que yo buen ojo no tengo, ni para las fotos ni para otras cosas, y que me conformo con que de las 2304 fotos que puedo llegar a hacer al minuto una valga la pena. Pero oye, ahí está el reto.

¡Empezamos!

Criaturas en acción
Foto de mi santo hecha con mi flamante Nikon1 en la que se demuestra que no somos grandes fotógrafos pero fotografiamos cualquier cosa que hagan nuestros niños!