A contratiempo

Es cuando pasa la vida. Cuando no toca. Cuando no se espera.

Las alegrías son más brillantes cuando hay niebla.Las decepciones más afiladas al no esperarlas.

Las despedidas más tristes, más lluviosas, más pozo sin fondo, cuando estás saboreando el rojo del beso.

Los “adioses” definitivos nunca se pueden decir con el alma.

Porque siempre llegan a oscuras, cuando ni la luna los intuye.

Y se escurren entre luces, entre miradas y risas. Y entre verano y viajes. Y entre la vida. Y cuando menos sitio tienes para ellos en tu casa, rebosante de espacios blancos y lisos, y sin aristas, es entonces cuando llegan.

Las despedidas.

Siempre a contratiempo.