Vivan las mañanas con sol

«Vivan las palabras esdrújulas y las sobreesdrújulas.

Vivan los niños que tiran de sus mochilitas al acercarse al colegio. Vivan los cuernos de chocolate que no te caben en la mano.

Vivan los besos tirados al aire. Vivan los libros gordos que pesan un quintal.

Vivan las conexiones mentales que te hacen adivinar lo que están pensando tus amigos. Viva mi santo por aguantarme.

Viva el paracetamol y las mandarinas. Viva el vino y las mujeres.

Vivan las mañanas con sol».

Traducción inventada del texto inédito de Anne María Hildebrun, «Alles ist klar», novela de referencia para todo erudito que se precie de la generación pretzel (1920-1930).

Salvad al soldado Lunes

Hoy es un lunes terrible…

Uno de esos días en los que te asomas al balcón de los siguientes cuatro con desesperanza, ansiedad y bastante asquito a partes iguales y complementarias. Uno de esos días en los que desearías con todas fuerzas que las horas se evaporasen tan rápidamente como se evapora la nómina. Eso sí, con las millones de tareas bien cumpliditas, por favor.

Afortunadamente, y después de cambiar un par de veces el texto de este post, descartando versiones con violencia cada vez más explícita, he meditado mucho, y me he encomendado a algún santo de la paciencia (¿Job?) hasta encontrar una faceta mejorada de este día. Y he dado con todos estos motivazos para remontar de manera bastante digna un lunes tan funesto:

Number One: el descubrimiento musical del día, gracias a mi idolatrado Tomás Fernando Flóres, y que acompaña la entrada para darle alegría, gracejo y algo de profundidad, jejeje.

Number Two: he recibido mi camiseta de Associated Producer de mis amigos Standard Limited o STD/LTD. Mañana mismo la estreno como dios manda.

Number Three: un par de pelis en mi mochila, vía Zuanjo, que devoraría si tuviera tiempo y un DVD en condiciones, pero que van a reposar durante un tiempo, ripeadas en el disco duro, hasta que mi santo se vaya al fútbol y tenga la tele libre durante al menos sesenta minutos (tiempo prudencial previo al necesario amodorramiento de las diez).

Number Four: el último post, genial como siempre de Blog de Madre.

Y mañana más y mejor. Seguro.

James Blake: lo mejor del día «on»

Lo bueno y lo malo de Internet es que hay de todo (como en botica).De igual forma que, cada día,  deberíamos ponernos el reto de encontrarse algo positivo en nosotros mismos (un poco de autoayuda de vez en cuando no viene mal), y de encontrar algo digno de reseñar en los informativos de la Sexta, si es que eso es posible, también deberíamos elegir con la misma frecuencia lo mejor que hemos encontrado en nuestros periplos por la red.

Hay días en los que te sale todo bien. En el Spotify te salen mogollón de canciones chulas, piensas algún claim y las palabras acuden a ti como si llevaran años esperando a que las rescatases de ese universo virtual llamado «Sitio indefinido en el que se encuentran las palabras adecuadas justo para eso que estás pensando», das con unos cuantos artículos interesantes en twitter que milagrosamente no tratan sobre el Community Manager o la Ley Sinde,  tienes pasta en la cuenta y pocos marrones en el inbox del Outlook… Y encima, para rematar tu buena suerte digital, vas y encuentras algo que merece con creces que lo denomines como «lo mejor del día en Internet». James Blake es mi acierto del día, con un vídeo muy interesante y una canción extraordinaria ( que ya había cantado Lykke Li, otra de las buenas) que HAY que escuchar con un buen equipo de sonido, o en su defecto con unos auriculares medio decentes, porque el efecto es para quitar el hipo. No digo más.

Y lo de encontrar una noticia «noticiable» en La Sexta es tarea imposible, lo siento, se tenga el día que se tenga.

Disfrutad.

Break a leg, bro

O mucha mierda, en cristiano. O mucha suerte, en polite… Es la frasecilla que me ronda todo el día ahora que nos adentramos en estas horas trascendentales: el  2010 se muere. ¡Viva el 2011!

Hoy me quedo con una de las canciones más bonitas que he escuchado en mucho tiempo y que, aunque es un poco tristona, me parece un broche perfecto para un año que ha tenido sus cosas, que empezó con cambios de perspectiva y que termina con nuevos giros argumentales.

Esta vida es sorprendente, con un guión que ni los de «Lost» en sus mejores momentos, aunque sin tapones al fondo del túnel, por ahora. Y nosotros, los actores de nuestra propia peli (sin pasar por casting),  tenemos en nuestras manos la capacidad de convertir esta trama magnífica en una obra maestra, pasable o infumable.

Así que, amigos, protagonistas de vuestras vidas, para el año que empieza en breve, no lo dudéis: break a leg.