VDLN: Catalina

«Quítate de mi presencia, que me estás martirizando; y a la memoria me traes cosas que ya estoy olvidando.

Ponme la mano aquí, Catalina, ponme la mano aquí; Ponme la mano aquí, Catalina mía; mira que me voy a morir.

Una china que tenía se fue a Alemania y no volvió; y a Alemania me voy, y no a divertirme; a tomarme un veneno, yo quiero morirme

Ponme la mano aquí, que la tienes fría, ponme la mano aquí; Ponme la mano aquí, Catalina mía; mira que me voy a morir».

1926, Manuel Vallejo, La Catalina (Tango)

Estamos aquí dos días, amigos.

Cierra los ojos y disfruta del privilegio de sentir la vida en tus venas.

Escucha a Rosalía y siéntete vivo.

Feliz #VDLN más terrenal que nunca. Mañana ya veremos dónde estamos.


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Cuentos estivales: No te mueras en verano

Nadie debería morir en verano.

Sé que suena ridículo, y que nunca viene la muerte de buen grado. Pero este calor ralentiza tanto los sentidos que ni para morirse está listo uno.

Ten piedad de nosotros, que es la época de las siestas, de los suspiros a las cuatro de la tarde. La de los abanicos aleteando y las sombras en las que se para el tiempo. La de los chorretes por los helados derretidos. La de las lecturas de la última hoja del periódico. La de no saber ni en qué día vives. La de los niños durmiendo sin ropa sobre ti en el sofá.

No es momento para morirse.

El verano no es momento para nada. El reloj parece no querer moverse. Y la pereza nos invade. Ni para respirar fuerte. Mucho menos para dejar de hacerlo.

Los problemas son distintos en verano. No se ven las cosas de la misma forma mientras el cuerpo busca sobrevivir al calor (o al aire acondicionado). No deben tomarse decisiones trascendentales. No te enfades en verano.

No cambies de look bajo los efectos del sol. No des la vuelta a tu vida durante estos meses.

Espérate a que salgan los coleccionables en septiembre. Y empieza tu dieta con la vajilla de Hello Kitty y las columnas de Pérez Reverte en formato posavasos. Apúntate a la cuota anual de ese gimnasio y entonces sí: vía libre para lo que tú quieras.

Pero antes, ojo con lo que haces.

En serio. No te mueras en verano.