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Internet

Estas fechas están llenas de topicazos: hay que ver que rápido se me ha pasado el año, Tomás, que cada año somos más consumistas, ya sabes, lo importante es el detalle, los españoles nos gastaremos una media de 300 euros estas fiestas, en Barranquilla del Palomar han celebrado las 12 campanadas tres días antes, hoy los Reyes han sido una vez más las bicis y las videoconsolas, etc, etc, etc… y “asín y asín” hasta el infinito que nos llevará sin solución de continuidad a la cuesta de enero, la subida del gas y del metrobus (sí, señor Echevarría, eso sigue existiendo!) y a la cola del Inem…

Pues aquí otro tópico de los de manual: el repaso del año.

Y, amigos, este año ha sido cojonudamente extraño. De esos que estás ahí tomándote unas cañas un día con tus amigos, y dices, ya medio pedo: ¡joder, es que ese año fue cojonudamente extraño! Y nadie te entiende porque también van medio pedo pero les hace mogollón de gracia y se parten la caja contigo, o de tí…

Pero es que es verdad, que lo ha sido.

Terminó y empezó felicitando las fiestas como siempre de la forma más rápida y cibernética, como todo el mundo que no manda christmas, entre los que me encuentro desde hace años y es que, entre otras cosas, soy literalmente incapaz de guardar las direcciones de mis amigos y familiares en el mismo lugar cada año. Así que por no tener que preguntar las señas y reconocer mi absoluta falta de organización, pues lo voy dejando para días mejores y menos azarosos.

Me comprometí, en vano, he de aclarar, y en un alarde de pedantería intelectual que a veces me permito, a alcanzar los 50 libros en un año. Ja ja, ni de coña, amigos… Ya me hubiera gustado a mí alcanzar esa cifra, pero se me han complicado las cosillas un poco (no hay excusa que valga, pero si tengo que buscarlas tardo menos de un minuto, vamos…). Y creo que mejor no me pongo a reseñar los que me he leído, entre otras cosas porque no me los he apuntado, aunque dije que lo haría, y el tiempo empleado en hacer memoria me viene al pelo para otras miles de cosas más urgentes como conseguir emparejar los calcetines desertores de mi hija, que se empeñan en dispersarse por la casa tras la colada… Aunque, si tengo que elegir uno de todos los que recuerdo así a bote pronto a estas horas de la mañana, me quedo con Anatomía de un instante de Javier Cercas.

Entre despistes y olvidos, me he reencontrado con amistades muy queridas como la sublime Aroa, he añadido nombres guays a mi lista de gente preferida, he descubierto series de TV geniales como Portlandia o Rubicon, he entrado poco a poco y de manera subrepticia en el mundo de las madres y padres blogueros (que mira donde me iba a llevar…), me he ido poniendo motivos para empezar el día al llegar a una oficina donde la cosa se iba poniendo chunga por momentos, he emprendido mi cruzada personal contra los Cantajuego y sus perversos efectos irreversibles en algún bucle blandito de nuestro cerebro y del de nuestras criaturas, allá por la zona derecha, girando la segunda a mano izquierda (sin acritud, eh?), me he metido en berenjenales muy divertidos y surrealistas, de esos que estás ahí toda empantanada y piensas: dios, pero qué estoy haciendo? y he plantado mi bandera en la puerta del gimnasio, porque no, ¡no voy a volver en una buena temporada!

Además, he alucinado con momentos históricos como el del 15M y sus consecuencias, me he enfrascado yo solita y bajo mi cuenta en riesgo en debates finos filipinos como el momentazo Sora, me han conquistado los modelitos noñoños y sus dueños más aún, he flipado con también momentos históricos y trascendentales en mi vida como el viaje a Israel, y he asistido a algo tan histórico y surrealista a lo chiste malo como un despido sin haber casi soltado la maleta…(algo casi irrelevante, en un momento como éste, en el que soy simplemente una más de los casi cinco milloncejos de españolitos que hacen cola en estos sitios tan agradables, las oficinas del Inem)…

Ha sido un año cojonudamente extraño. Un año de meteduras de pata estruendosas y aciertos de duración indeterminada. Un año de hostiones con la mano vuelta, de crisis, paro, de qué hago ahora con mi vida, de qué hago en Madrid con la Botella de alcaldesa y la Aguirre de presi, por no hablar del panorama nacional…, de qué hago en este barrio donde las cagadas de perro que hay en la calle son del tamaño XL-caballuno por lo menos y a los que mi criatura ya ha puesto hasta nombres de pila de la familiaridad que les está cogiendo (a las cagadas, a las gitanas en zapatillas de estar por casa y a los yonquis varios en chándal). Un año donde tiraría muchas cosas y a muchos a la basura, sin reparos ni mirar si va en la bolsa amarilla o en la negra…

Pero, también, el año de la preñez, el de los proyectos sin fin, el de hacerle un corte de manga al sistema y el de liarme la manta zamorana a la cabeza (gracias a mi santo por aguantarme, mérito tiene, sin duda…).

Un año extraño, raruno, fuerte pero sin destilar, como esos vinos peleones que te dejan dolor de cabeza al día siguiente, y que ya se acaba, calendario y paracetamol mediante.

Y no sé por qué, será el instinto “preñil” o ver el panorama que tenemos montado (y alguna vez que otra y de pasada, algún programa de Telemadrid), pero me da a mí que el que viene va a ser también de los de “agárrate, María, que esto es como el final de Lost…”. Una fiesta.

En resumen, que el 2012 y el fin del mundo nos pille con las bragas puestas (y limpias) y sed muy felices, amigos.

La criatura, que ha pesado casi 500 MB y que hemos decidido (tras un intenso briefing, brainstorming y unas cuantas copas de inspiración) llamar Madresfera, ha nacido el día 19 de diciembre a eso de las tres y pico de la tarde, una hora de siesta en todo el mundo de dios, pero es lo que tienen las criaturas, que deciden nacer cuando les sale del mismo…

La madre, una servidora, se encuentra cansada, pero bien. Primeriza en estas lides pero sabedora de las necesidades de su primogénita, intenta no descuidar a su primera criatura, pero la recién nacida es absorbente cual papel de cocina con circulitos y ahora, en sus primeros días, exige toda su atención, sus pupilas ensangrentadas y su culo adosado a la silla hasta encallecer. Una ya no sabe ni donde tiene la cabeza, llega tarde a todos lados, olvida lo inolvidable como poner a grabar las apariciones del Vaquerizo (ese ser) en la pantalla, y dicen que habla sola por las esquinas de su barrio, en zapatillas de estar por casa (como sus alegres convencinas en bata) repasando la lista de cosas por hacer para que a la criatura madresférica no le de un cólico de esos que dejan la pantalla atontada, un error 404 o que se le registre alguna banda de narcos llamados los “mamitos sangrientos” en los blogs del ranking…

El santo, padre putativo (estas cosas informáticas son así), pero al que la pequeña Madrefera ya quiere de forma auténtica e indudable (juraría que le ha llamado papá), pasea por la mansión perseguido hasta la extenuación por la primogénita,  cual sombra “indespegable”, musitando no sé qué de que se tiene que ir al fútbol y de que no puede ir ni a miccionar sin ser perseguido por una criatura gritona obsesionada con cantar “lamarimorena” y los peces en el río.

La primogénita, inconsciente del alumbramiento pero que algo se huele, aporrea a la menor ocasión el teclado de la “mamma”, provocando caos de dimensiones bíblicas en la “hermanita” y algo debe notar porque insiste con fiereza en pasar las horas sentada sobre el regazo de una servidora. Así que entre la panza creciente que empieza a servir de barra de bar y la criatura adosada, a una se le están alargando los brazos unos centímetros cada día para poder llegar al teclado del ordenador. Aviso para los regalos de Reyes, los jerséis me los ponéis con un palmo más de mangas, porfa…

El padre natural, en destino conocido pero lejano, se afana por golpear el teclado, gritar maldiciones en asturiano y luchar por el bienestar de su pequeña Madresfera desde la distancia mientras le grita a la pantalla: ¡Aguanta, servidor, aguanta por dios! Además, se le ha visto garabateando por las paredes de todo el local que pisa unos números extraños, combinaciones indescifrables a lo cifra mágica de Lost, mientras repite “algoritmo, algoritmo, algoritmo” porque si deja de decirlo se cae no sé qué avión del Oceanic…

En resumen, queridos todos, la familia se encuentra muy feliz con su nuevo miembro, aunque todavía está en proceso de adaptación y vamos todos con chichoneras y cascos de los cabezazos que nos estamos dando en los comienzos (que no, no son fáciles, by the way...).

Y desde aquí os damos las gracias a todos con movimientos de la manita hacia arriba y hacia abajo, a lo Familia  Real en sus horas altas y os invitamos como familia orgullosa (no, ésta no nos ha salido gorrona, jejeje) a que conozcáis (sí, también vale criticar, pero sin pasarse que están los Reyes muy cerca y es muy fácil tachar nombres de la lista, jejeejejejeje) a la recién llegada desde sus más tiernos inicios… :)

Inciso: hacer el monguer es básicamente lo que hago yo en los siguientes casos, no hay más que leer para entenderlo. Gracias por su comprensión.

A veces, hay que reconocer, que con esto de Internet hacemos cosas muy raras. Y yo la primera.

Por ejemplo, ahora acabo de recibir un email de un sitio en el que un día me apunté en el que si contestas encuestas te pagan dinero. Hasta ahí, bien, ¿no? Pues no. Porque todas las encuestas que me mandan, bueno no, para las que pagan 0,25 € o similares, y que duran media hora, sí que califico. Qué bien. Pero en las que pagan 2.00 € en cuanto me preguntan mi edad o si soy mujer o marciano, la jodí pero bien, y hala, ya me sueltan el educado “para esta encuesta, desafortunadamente ya tenemos el cupo de marcianos lleno. Gracias, maja”.

¡¡¡Así no voy a conseguir la tarjeta del corte inglés ni en 20 años contestando encuestas, señores encuestadores!!! De hecho, mi santo que también se apuntó (somos muy de, ah, que tú te apuntas a eso? Pues yo también…) en cuanto se olió el pastel dijo que pasaba de intentarlo siquiera y ya ni abre las encuestas.

Pero aún lo de las encuestas tiene un pase (yo me digo a mí misma). Después, en el ranking de
grandes fiascos de internet personales están los foros (y en concreto, algunos de maternidad). Ahí como entres sin salvavidas o una soga bien atada a la cintura y alguien que tire desde el otro extremo, lo mismo estás perdida. Qué densidad, qué intensidad, qué mundo rosa de emoticonos sonrientes y ángeles y hadas brillantes y parpadeantes que anuncian que a no sé quién le quedan dos meses para llegar al mundo, y tal y cual… Ufff. Y bueno, que si a ti te gustan los excesos “purpurinésticos”, adelante, que a mí el formato plin, pero claro, es que empiezas a leer y se te cae el alma a los pies.   Que tú entras con la duda de si tu pequeña puede o no, o debe o no comer yogur antes de los nosecuántos meses, y diooooooooooooooooooooooooooooooos mío, lo que puedes encontrarte ahí es peor que un capítulo de American Horror Story (ohhh, escalofriante serie que recomiendo a los fans de Lynch, de Siete metros bajo tierra y de todo lo raruno). Empiezas a leer testimonios sobre casos de alergias casi asesinas, de que su angelito se había metido el yogur por la nariz con la tapa y todo, de cómo el yogur se había apoderado de todas sus pertenencias, les había robado la cartilla del banco y les había denunciado a la Agencia Tributaria por no haber pagado la casilla 54… Ay, madre, desde aquí, que una vez estuve allí y lo vi con mis ojos, os aviso, amigos, los foros están llenos de gente muy rara!!!! Acudid a vuestro médico, por dios, o leed libros, pero no os creáis todo lo que dicen por ahí (si fuese por algún que otro foro, Danone estaría en bancarrota hace tiempo, os lo digo yo…).

Ahora bien, lo peor, peor, PEOR que he hecho nunca en Internet (además del experimento ese de juntar tu foto y la del santo a ver cómo nos salía la criatura, que eso habría que prohibirlo por el susto que te pegan) ha sido dejarme llevar por la inconsciencia, la ignorancia y la estupidez a partes iguales y abrir uno de esos mensajes cuyo asunto reza: Enhorabuena campeona, has ganado un iPad 2!

Sí, lo reconozco, con la banda negra ante los ojos. Y mira que he trabajado en esto, que lo sé, que ya me lo han dicho, que es para darme con la vara y quedarse tan a gusto. Pues sí… Una vez, no hace mucho (no me vale la justificación de que fue hace mucho y no sabía de que iba el tinglado, mentira!) aún no entiendo por qué, pero lo abrí. Me dejé acariciar por la idea de que había sido afortunada y simplemente les di mis datos. Tonta, no, tontísisisisisima, que ya lo sé. Si aún no me lo explico…. Y me lo repetí así como ochenta veces mientras, en la media hora siguiente a haber contestado a aquel nefasto email bomba, mandaba a la carpeta de spam decenas de correos y me tenía que desinscribir de servicios tan geniales como saber el número de la lotería de esa semana, recibir las ofertas al segundo de todos los hoteles del mundo, todas las ofertas de los chinos especializados en carne de gatillo asiático y miles de absurdeces similares.

Eso te pasa por idiota, nena.

Lo sé, lo sé. Pero hay veces en los que hay un yoquésé, un quéséyo que se apodera de ti y la racionalidad se va a dar un paseo o a sacar al perro mientras en ti solo se queda la sustancia blandengue no pensante.

Pd. Aunque aún no está en el aire, os invito a pasaros por Madresfera y sus perfiles de Facebook y Twitter. Os aseguro, palabrita de monguer, que en breve despegamos y no os haremos perder mucho el tiempo. Gracias majos!

Pd2: Ah, por si alguien lo dudaba, el iPad 2, como era de esperar, ni está ni se le espera.

Esto de escribir un blog es la leche. No solo suelto mis paridas y me quedo tan contenta, sino que además conozco gente increíble con la que comparto muchísimas cosas, y encima, me leen personas a las que difícilmente podría llegar de otro modo. Un gustazo.

Pues además de todo esto, motivos ya por sí suficientes para volcar en mi “criatura” bastante de mi escaso tiempo libre, el blog, este pedacito de mi enmarañada cabeza, llega a otra parte del mundo como por arte de magia y ¡oh my god! ¡me da la oportunidad de conocer Israel!!

Sí, sí, fliping fliping fliping…

Y ¿por qué? Pues resulta que una empresa israelí (he tenido que buscar la diferencia entre israelí e israelita porque una, en su ignorancia no terminaba de tenerlo claro)  llamada Kinetis invita durante toda una semana a cinco blogueras europeas (una de ellas es una gran y querida colega) a descubrir el país desde nuestro punto de vista de madres, es decir, que sobre todo, aunque no únicamente, nos van a mostrar su potencial y energía creativa en aspectos que a nosotras nos interesan: educación, colegios, guarderías, colectivos de madres empresarias y muchas más sorpresas que desconozco (por eso lo de sorpresa, claro) y de las que daré buena cuenta aquí, y también vía facebook y twitter (sírvanse ustedes a su derecha a discrección), para que no falte ni un detalle (y para que mi padre y alguna amiga se queden más tranquilos, porque cuando les conté que cogía las maletas y dejaba a mi santo y criatura aquí en España y me iba a vete tú a saber dónde por mi cuenta y riesgo, me saltaron rápidos y veloces con varios y truculentos finales, que mejor no comento aquí, no vaya a dar ideas…).

Como me voy en una semanica, daré debida cuenta de la peripecia cuando llegue el momento. ¡Ay, qué emoción! Qué apretoncillo de estómago, qué responsabilidad, qué ganas ¡coño!

Mientras tanto, a pensar qué meto en la maleta, además del protector solar… Y a leer un poco sobre el país, porque en cuanto a conocimientos del terreno, me quedo con las referencias histórico-políticas más notorias y polémicas y poco más.

And by the way, greetings to my trip partners!! We’ll have a great time!!

En mi tierna infancia y más allá (que a mí la época de “ternesca” me duró casi casi hasta la veintena, jeje) las muñecas con todos sus accesorios formaron parte fundamental de mis tardes de juego. Mientras mi hermana, más madura que una servidora ya desde los primeros años, se dedicaba a la reflexión intelectual y a pensar en sus cosas de mayor, yo me perdía en mis mundos de Barbies y Chabeles.

La Barbie era la voluptuosa, en varias versiones princesiles o sacadas del mundo Lomana, a la que mutilé en varias ocasiones, desmembré con alevosía (a lo Dexter pero sin psicopatía que yo sepa) y en la que practique mis dudosas habilidades de esteticién: pelo, uñas, labios y no le hice la depilación porque la muy lista venía con la “Alejandrita” de serie, que si no…  Ahora reposa desnudica y desfallecida, entre barriguitas rechonchonas y osos de peluche raídos, rumiando su triste destino: ella, que todo lo tuvo, para la que estaba destinada la gloria…

La Chabel fue su sucesora: menos curvas, más joven quizás, más universitaria, algo más real, diría yo, y sobre la que no ejercí aquella violencia implícita. Tal vez fuera porque, a diferencia de la rubia de talla 120, la pequeña Chabel no tenía una cintura imposible si tienes más de una costilla, porque no tenía los brazos anquilosados en aquel ademán tan surrealista de gancho-para-bolsas, y no se pasaba el día de puntillas y sacando pecho (aunque le hubiera hecho falta, porque la pobre andaba algo falta de delantera), pero el caso es que la nueva generación de muñecas no generaba en mí ese afán transformista y cabaretero.

De todo esto me he acordado esta mañana, cuando me he encontrado con este documento visual, todo un alarde de mala leche en pos de una buena causa, organizado y orquestado por Greenpeace para denunciar la deforestación que Mattel está llevando a cabo en los bosques de Indonesia para producir las cajas en las que venden a la amiga Barbie.

No sabría decir si el meterme de cabeza en todos los berenjenales y “fregaos” (perdóneseme el término popular, pero es mucho más llevadero en este caso que el correcto) es o no un defecto, una grieta en mi personalidad compulsiva, una virtud derivada de la ansiedad o todo a la vez. Tendría que hacérmelo mirar, como dicen por aquí, pero, entre unas cosas y otras, no tengo tiempo de hacerme un SEO como dios manda y ver cuales son mis palabras clave…

Total, al turrón, como diría el amigo Espasa. Que hoy no me voy a enrollar como de costumbre con mis cosas, que hay que hacer los deberes. Y ¿cuáles son, amigos? Pues entrar en este enlace, disfrutar con la última creación de los amigos Standard Limited (Holke79, Juanjo, Ana y Juan) para el concurso de Saatchi & Saatchi con Moby  y darle al LIKE con la energía y el entusiasmo que os caracteriza como jóvenes que sois. Ha sido un placer meterme en este “fregao”, son un equipo genial, les encanta lo que hacen y sobre todo es que son muy majos todos. Y ya está.

Y gracias a mi santo por el turno de guardia y aguantar estoicamente mis clases de chino, mis cursos a distancia, mis planes para invadir el mundo junto a aaaa, mis traducciones a las doce de la noche, mis horas juntando letras y todo lo que le espera…

Un momento trascendental para toda madre bloguera, igual nos da la implicación, el seguimiento, o los motivos, es el momento en que, por primera vez, busca las palabras blog y madre en Google.

Entonces es cuando te dices: pues sí, va a ser que hay más de una…

Pues sí sí, amiga mía, hay más de una, y de dos, y de tres. Y gente muy buena, y otras un poco cansinas, y algunas con las que te partes la caja, y otras a las que directamente vetas del RSS. Tampoco es que haya descubierto la luna con esto, ya me hago a la idea. Pero en un símil estúpido es más o menos como cuando tenía el iPhone aquel de primera generación, y me sentía como el último habitante del planeta, y un día descubres que hasta el repartidor del Ahorra Más se apunta los encargos en su iPhone 4. Más o menos, digo.

Abróchense los cinturones porque vamos allá con un rápido y ameno paseo por el panorama materno-blogueril de nuestro país. Ojo, que no es un ranking, ni están todos los que son:  una está muy limitadita y además, si me pusiera a recopilar todos los sitios de interés relacionados con nuestra protagonista de hoy, la ciber-mater, después habría que sedarme con un buen par de nolotiles y meterme derechita entre almohadones y con música de Michael Nyman ante tal empacho de mamis, mamitas y madrazas.

Eso sí, si me dejo alguno muy, muy bueno, ruego me lo recomienden al final del post.

- Reivindicativas. Uno de los grupos más numerosos. Con o sin sentido del humor, pero casi siempre “con” y “del bueno” recorren casi todas las facetas de lo que puede llamarse el día a día de una madre moderna y por lo tanto semi-enloquecida: conciliaciones infernales, luchas matinales para vestirse, guarderías y sus penurias, noches de insomnio, falta de sueño, etc. Hay muchas, de muchas formas y colores. Ejemplos mil: Mi vida con hijos, Baballa, cómo ser una madre trabajadora y no morir en el intento,  Mamá sin complejos, Madre y más, Cómo no ser una drama mamáLoulou y Cia, Treinteañera con hijo, Ahora la madre soy yo, Pequeñas cosas de mis peques, Cosas que (me) pasan y etc, etc. Declaro mi debilidad y admiración por Blog de Madre, por simpatía, empatía, y por el universo, que lo ha querido así.

- Colectivas, como Im-perfectas

- Consejeras y didácticas, como Demamas.

-Con carreras de medicinaDiario de una mamá pediatra, o Ingeniería como Ingeniero y madre en la vida, o piloto como Los que vamos contra corriente.

- Internacionalizadas, como Una mamá española en Alemania, o Una española en Munich,

- Especializadas en moda para bebés como Bebestilo o Compritas para los peques. Y en moda alternativa, como No soy ñoño, que es más una web que un blog, pero que me ha gustado, y como es mi post, pues lo incluyo.

- En recetas para niños como Pequerecetas.

- En decoración para niños como Decopeques.

- En proceso de como Mi vida sin hijos, o en pleno embarazo, como Ay madre, o casi recién estrenadas, como Embarazada novata

- Defensoras de la lactancia materna, la crianza natural, el colecho y los portabebés, todas creyentes en la palabra de San Carlos González (me incluyo entre sus fieles, amén), como Con la teta hemos topado, o Tenemos tetas (la maternidad impúdica), o Mamá vaca, o Maternidad diferente. De este tipo hay muchísisisisimas e interesantísisimas. Si te pones a explorar entre todas ellas habrás acabado antes de dar el pecho que de leer posts sobre estos temas. Y lo digo por experiencia.

- Digna mención para el apartado paternal con Historias de papá loboParaguas en llamas o el  bizarro y surrealista, El hombre ama de casa.

- Hay incluso uno que ni siquiera va de cosas de madres, y que se lleva la palma, Mi madre es idiota.

Y podría seguir, que me dejo todo el apartado inglisss y demás idiomas. Pero ya no quiero, que se me pasa la vida y el turno para la pelu.

Eso sí, un apunte. Madres cibernéticas del mundo, los anunciantes nos tienen localizadas. Vienen a por nosotras….

Lo bueno y lo malo de Internet es que hay de todo (como en botica).De igual forma que, cada día,  deberíamos ponernos el reto de encontrarse algo positivo en nosotros mismos (un poco de autoayuda de vez en cuando no viene mal), y de encontrar algo digno de reseñar en los informativos de la Sexta, si es que eso es posible, también deberíamos elegir con la misma frecuencia lo mejor que hemos encontrado en nuestros periplos por la red.

Hay días en los que te sale todo bien. En el Spotify te salen mogollón de canciones chulas, piensas algún claim y las palabras acuden a ti como si llevaran años esperando a que las rescatases de ese universo virtual llamado “Sitio indefinido en el que se encuentran las palabras adecuadas justo para eso que estás pensando”, das con unos cuantos artículos interesantes en twitter que milagrosamente no tratan sobre el Community Manager o la Ley Sinde,  tienes pasta en la cuenta y pocos marrones en el inbox del Outlook… Y encima, para rematar tu buena suerte digital, vas y encuentras algo que merece con creces que lo denomines como “lo mejor del día en Internet”. James Blake es mi acierto del día, con un vídeo muy interesante y una canción extraordinaria ( que ya había cantado Lykke Li, otra de las buenas) que HAY que escuchar con un buen equipo de sonido, o en su defecto con unos auriculares medio decentes, porque el efecto es para quitar el hipo. No digo más.

Y lo de encontrar una noticia “noticiable” en La Sexta es tarea imposible, lo siento, se tenga el día que se tenga.

Disfrutad.

No puedo entenderlo. Nunca he tenido problemas con Yacom, hasta ahora. Y tampoco es que ahora sea un problema grave. Es tan solo un movimiento que no llego a entender.

Desde hace cuatro años tengo el servicio de ADSL y de teléfono con ellos. Nada que objetar.

De repente, la semana pasada me envían un sms diciéndome que mi pedido de ADSL está preparado y que SEUR me va a entregar mi nuevo equipo en 48 horas.

Como yo no había pedido nada,  y últimamente estoy teniendo problemas con mi número de móvil porque aparece en bases de datos de otras empresas, me pareció que debía ser un error.

Aún así, llamé a Yacom después de buscar su tfno de atención al cliente por medio mundo y dar con varios, todos desconectados, conseguí hablar con ellos. Una amable señorita me indicó que se trata de una campaña de renovación de equipos para que, palabras textuales, “el servicio funcione mejor y pueda tener más velocidad si algún día decido ampliarla”. Le digo que me lo vuelva a enviar si es así, pero que me podían avisar antes de mandar un paquete a una dirección en la que no estoy en horas normales porque no siempre llegamos a casa cuando el mensajero quiere aparecer. Y me dice que es así y punto, y que si quiero el equipo tengo que llamar YO a SEUR para hacer el seguimiento o esperar unos días y volver a llamarles, a YACOM, para pedir el envío.

Ante la perspectiva desalentadora de tener que pasarme horas colgada del tfno, le digo que paso, que si me lo quieren enviar que me lo envíen, que yo no voy a llamar a nadie para reclamar algo que ni siquiera he pedido ni creo necesitar. Y la chica se quedó toda cortada, me dijo que lo sentía y hasta ahí llegó la charla. Y yo me quedé pensando en la barbaridad de campaña que están montando en esta empresa y sobre todo, qué ganan con esto…

Unas horas más tarde, me llaman de YACOM para confirmar que yo estaba rechazando el envío del equipo. Me da la risa. Y le digo que de eso nada, que si no me avisan para saber qué me están enviando yo no recojo paquetes d SEUR porque sí, y que me podían haber avisado antes. Y que si me lo querían enviar que lo hicieran sin tener que molestarme llamando a SEUR, a YACOM o a sus padres… Pero como yo no tenía mucha cobertura, la señorita, con mucha prisa, me dijo que no me oía, y a otra cosa mariposa.

Y hasta hoy. He buscado por la Red algo sobre esta renovación, pero no encuentro nada, así que virgencita, virgencita…

Por si no queda muy claro, esto es la representación de la efectividad, real o simulada, de ciertos componentes, sustancias, alimentos, partículas, vitaminas, oligoelementos, fórmulas, etc, que hoy en día están muy de moda (mmm, me acuerdo ahora mismo y sin mirar, de la soja, los bífidus activos aquellos del yogur, y ciertos nombres que el marketing nos ha “metido” en la dieta con cuchara y cucharón).

Es muy clarificador.

Visto en Information is Beatiful vía Microsiervos

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